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Para empezar, no creo que esté mal

By : Alex González

 

Puede que imbuido por la libertad que dan las vacaciones en cuanto al manejo del tiempo, me he puesto a escribir de nuevo en este blog, aunque soy incapaz de firmar un juramento en el que prometa hacerlo cada semana. De momento, escribo esta jornada. Carpe Diem. Y hago un breve análisis personal de lo que hemos vivido en pretemporada y en el primer partido de liga, teniendo en cuenta que cada vez entiendo menos de lo que llamábamos fútbol y que las canchas, banquillos y vestuarios me quedan muy lejos, aunque cada dos domingos vaya a nuestra Bombonera.

No es de tontos ilusionarse. Más que ilusionarse, motivarse. La actitud de los jugadores no tiene nada que ver con la de la pasada campaña. Y confiar en Cordón no está de más, aunque lo veamos como a 007 con las manos atadas, a punto de sufrir un ataque del enemigo y esperamos que resuelva la papeleta y se suelte... porque, no obstante, es innegable que de calidad vamos tan sobrados como terminamos el año pasado. Por lo que, está bien motivarse, pero sin hacer el tonto.

La defensa no permite pensar en algo que no sea la pelea por los 41 puntos. No ha habido un partido en pretemporada y, por supuesto, en estos noventaitantos minutos que llevamos de liga, en el que no hayamos visto un pifiazo, un marcaje penoso, un posicionamiento descolocado y una llegada a destiempo. Es cierto que en mi casa hemos empezado la liga discutiendo sobre un leve empujón que sufre Akor en área bilbaína:

- Papá, eso no nos lo pueden pitar...

- Si llega a ser al revés, nos lo pitan...

- No creo.

Al momento, un roce leve de espaldas, con los dedos de Nico Williams a Juanlu lo sancionan como falta. Aunque es a favor del Sevilla FC, blasfemo sobre lo que se ha convertido el fútbol actual. El partido sigue.

Pocos minutos después, nos pitaron la infamia que abrió el marcador, cuando el Athletic estaba fuera del partido, con varias llegadas de Akor, Idumbo y Lukebakio, con los laterales desbordados... le dieron vida. Y qué pena que no pueda yo, en mi humilde blog, pensar que lo hicieron queriendo, que todavía hay gente con el argumento ese de la "humanidad", justo dos días después de la reunión del CTA y del informe en el que se dice y explicita que ese tipo de penaltis no se deben pitar... El mencionado CTA ya no lo dirige Medina Cantalejos, pero los violentos provocadores de cada fin de semana siguen siendo los mismos o de la misma calaña. Supongo que ahí debo cortar mi retahíla de adjetivos, para no machar este blog ni que nadie que me lea piense que soy un desequilibrado (los más cercanos no necesitarían el blog para confirmar nada). Tengo un trabajo y una familia que alimentar, como esos árbitros sufridos, y no debo ensuciar lo que ahora se llama "mi imagen personal", que me perjudique porque les llegue a mis jefes o vete tú a saber a quién... supongo.

Antes de llegar al descanso, el Athletic se presenta con un 2-0 que ni ellos mismos se creen y que nos deja como al que le han dado dos hostias sin saber de dónde venían. Ahora vuelvo al tema de la defensa. Ni los laterales ni los centrales me inspiran la más mínima confianza. Pueda valer Juanlu lo que pague el Nápoles de los Austrias y los Borbones, ya se bese el escudo y lo sienta Kike Salas como el mayor de los sevillistas... imposible. No hay partido en el que cuando llega el rival a línea de tres cuartos, no se me suban los testículos a la garganta. Carmona, ni por la izquierda ni por la derecha. Y si, además, por las circunstancias, es obligatorio retrasar a Gudelj... entonces chimpún. Gudelj es mejor cuanto más lejos de nuestro área, siempre disponible para un disparo lejano y nunca marcando al hombre, porque lo pierde... Hay que fichar a un central y darle ficha a Suazo. Los goles llegarán, como están llegando con esta línea defensiva de blandiblú. No se construye como nos gustaría, vale. Pero creo que es más urgente reforzar atrás que buscar un "mago". El juego directo existe y solo hay que saberlo hacer. Pero empezar hay que empezar desde atrás. Y no podemos ni empezar con lo que tenemos. Porque terminar, todo lo que termina con lo que hay, termina mal. El constructor estoy seguro que, cualquiera que sea, cobra como un demonio y su fichaje cuesta más que levantarse temprano. No es prioridad, ahora mismo es un lujo.

Se han visto cosas de Akor, que ya es más que todo lo que hubo el año pasado. Seguimos con bastante dependencia de Lukebakio, pero para eso están las estrellas, para que resuelvan. Vi a Januzaj con ganas, pero me fío muy poco, como es lógico. Ni entiendo con qué vergüenza torera se presenta el tío para volver a la oficina, como el que no tiró el portátil a la basura, se meó en la mesa del jefe y provocó un incendio... en fin, ya veremos en qué queda.

Del resto, poco cambio. ¿De qué juega Sow? Es algo así como un segundo punta... no sé. La verdad es que si al nota lo ponen todos los entrenadores que hemos tenido desde que lo fichamos, imagino que será una pieza fundamental... Pero entender, no lo entiendo.

¿Algo más? Puede ser que se me escape algo. Seguro que sí. Pero como primer post de la temporada, va que chuta. El siguiente partido, siempre el más importante, nos jugamos mucho contra el Getafe, que esta semana ha barrido al Celta con la briega de siempre y con la cara de víctima pobre con la que se presenta en todos lados. Para construir un proyecto, viene bien ir poniendo los cimientos en nuestro campo, que este año, sí o sí, debe ser un fortín. 

  Foto Agencia EFE.

Catastrofismo sevillista.

By : Alex González


Este año me he cubierto de gloria. Si miráis cuál fue mi última “contribución” al blog os daréis cuenta que hablaba de la Supercopa de Europa, en agosto. Con dos cojones. Me he pasado una liga entera prácticamente sin hablar del Sevilla FC. Ni de nada. Y eso que este año hemos tenido Champions, hemos pasado a Cuartos de final, hemos disfrutado arriba del todo, y volvemos a disfrutar de Europa el año que viene –no sé cuántas temporadas llevamos ya seguidas, creo que no merece la pena ni contarlas-. Horrible mi actitud de pasotismo bloguero. Y el otro blog puede que tenga algo más escrito, pero tampoco me he partido los dedos tecleando… https://elblogdealexgonzalez.blogspot.com. Vergonzoso.

Bueno, pues empecemos hablando de una nueva maravillosa y bonita temporada, o a grandes rasgos, de lo que hemos ido viviendo por nuestra Bombonera, en la que hemos contado muchísimos triunfos, un año más. Sin embargo, el final de temporada ha sido una mijita agrío. Creo que por ese ambiente endiosado que ha rodeado a Sampaoli y que finalmente se rompió como una copita de cristal cuando caímos contra el Leicester y cuando nos alejamos del liderato poco a poco, tras un par de meses de carajote, perdiendo partidos absurdos. Mucha gente se ilusionó con ganar la liga, una liga trucada, falseada y preparada sólo y exclusivamente para dos de los equipos que participan en esta gran mentira multimillonaria.

Foto de futbolsapiens.
Las palabras de Sampaoli siempre invitaban a ello, pero eran las palabras de un entrenador sin experiencia en España, ni siquiera en Europa, que no sabía cómo iba esto y que pensaba que con su mentalidad y la “colonización de las mentes” de los futbolistas, como él mismo dijo, iba a conseguir darle caza a las dos bestias tramposas de arriba del todo. La cosa empezó para comerle los huevos al argentino, y sería injusto culpar al entrenador sólo y exclusivamente de la caraja del equipo en ese tiempo en el que decaímos torpemente. Pero es fácil culparlo cuando nos engañó con un fútbol tan maravilloso en la primera vuelta -te puede gustar más o te puede gustar menos, pero ofensivo, valiente y ganador lo era con diferencia- y empezar el mes de febrero con un fútbol totalmente contrario a su filosofía de juego y los rumores de la Selección Argentina revoloteando por su alrededor. Lo peor es que él nunca desmintió que se fuera a quedar o marchar. Esa inquietud o esa indecisión no es buena en ningún equipo de trabajo, en cualquier modalidad profesional. En esta menos, donde hay tanta gente opinando, le gustase o no a este entrenador.

La marcha de Monchi también ha sido otro punto negativo de la temporada. Triste, más que negativo, puesto que la continuidad de gente como Óscar Arias y del resto del grupo de trabajo en la Dirección Deportiva hace que, al menos yo, siga siendo positivo y optimista con los planes del Sevilla FC para el próximo año. Puede que no sea lo mismo en el aspecto de “negociador” –aunque aún no se sabe-, pero esta cuadrilla sevillista del “mercado” se sabe mover como nadie por ese mundo, así que no me extrañaría que la cosa siguiese igual. Este movimiento puede que desequilibrara un poco más la cosa.

El mamoneo del Presidente con Los Biris enturbia otro poquito el ambiente. La plaza de toros en la que se convirtió nuestro estadio durante muchos partidos no es que consiguiera animar demasiado a los futbolistas en partidos claves, ahondando un poco más en el desánimo de los jugadores. Gracias a las intercesiones divinas y al sagrado vete tú a saber qué, ambos llegaron a un acuerdo: Todo sigue igual y la hemos liado pero bien, los dos. Cuestión de egos. Yo siempre he dicho que si mi equipo lo está pasando mal, a mí me importa un carajo quién está en la directiva o en el banquillo, yo me partía los cuernos animando y empezaba una pañolada o un abucheo cuando los partidos acabasen. No antes. Pero como esto ya es política también, pues parece que ceder una mijita es perder y ya el Sevilla FC es importante pero como medio o instrumento, no como símbolo.

Catastrofismo. Lo puse al principio. Porque veis que sólo he puesto cosas malas, ¿no? Pues toda la liga entre los 4 primeros. Toda. En Champions echándole huevos a la Juventus (finalista de la competición), al Lyon (semifinalista de la Europa League) y al Dinamo de Zagreb. Mostrando cuando quisimos un fútbol espectacular, de lo que ahora se llama preciosista. Pues nada. Catastrofismo.
Esa es la esencia del sevillismo actual, sobre todo en las redes sociales, da pena leernos. Pareció durante unos meses que íbamos a 2ªB del tirón, peor que las criaturitas que, un año más, vuelven a saborear las delicias de la derrota en un derbi (por duplicado esta vez). ¿Por qué somos así? ¿Somos carajotes o qué pasa? ¿No sabemos disfrutar de las cosas? ¿De verdad que los medios de comunicación pueden influir tanto en la opinión de la gente? En fin, catastrofismo infundado. Mejor dicho: desenfundado.
Foto de abc.es

Y a las puertas de un nuevo final de liga, clasificados para la Champions prácticamente (al menos en fase previa), me gustaría brindar por un nuevo año exitoso. Sí, tío, es exitoso, cojones. Mirad la puntuación, mirad la plantilla, mirad nuestras constantes aspiraciones… Es éxito.
Disfruten de lo que queda, que merece la pena, dejen el catastrofismo.

Nota: Sería absurdo decir que voy a escribir otro artículo antes de que acabe la temporada, porque si me tomo el mismo tiempo que para este... a lo mejor hablo de la Copa por Diciembre. Bueno, ya veremos, disfruten. Y gracias por visitar mi blog y leer este post!

Para concluir la 2015-16...

By : Alex González

Estaba planeando escribir este artículo desde que iba de vuelta en el autobús en la Final de Copa, del pasado domingo 22. Lo tenía todo ya super-pensado y hasta el día en que lo iba a publicar. Pero de pronto, de golpe y porrazo, la noticia de la semana me golpeó y me dejó sin un esquema claro para el post de hoy, con el que concluía la temporada.

Monchi se va. Vaya acojone nos ha entrado a más de uno.
He de decir, que entre lo que me fío de un periodista deportivo y de las vueltas que sé que dan las cosas en el mundo del fútbol, no perdí los nervios ni llegué a pasarme por el estadio como algún que otro friki ha hecho en estos dos días, desde que se corrió la noticia.

Finalmente, y para que yo pudiese escribir este post en condiciones ;) el Sevilla FC ha publicado en su web oficial que Monchi no dejará el equipo, puesto que lo une un contrato hasta 2020. 24 horas de pajeo mental en twitter -y las que nos quedan...-, para que al final todo se resuelva con un "po seguimos igual, pero en raro".

Evidentemente, esto modifica el post que tenía pensado escribir hoy, puesto que la gravedad del asunto así lo requiere, aunque me temo que lo que haré sea alargar un poco más el artículo y ya nos vamos de vacaciones o de "eurocopeo"...

En primer lugar, he visto perder tantos jugadores con tantísima calidad, desde Suker -cuando yo era un niño de 10 añitos-, hasta Navas, Alves, Luis Fabiano, Ramos, Reyes... étc.
He visto fallecer a un futbolista canterano que prometía y que incluso ya debutó con la Selección Española.
He visto a un Presidente entrar en la cárcel por temas externos al fútbol y cómo la Directiva se ha tambaleado para al final conseguir cierta estabilidad.
He visto, aunque recuerdo muy de pasada, porque sólo tenía 8 años, aquél verano del 95 en el que casi nos vamos a Segunda División B.
Y después de todo esto, el Sevilla FC sigue vivo. Y por eso, ninguna noticia me procupa tantísimo como para no poder dormir.

Hay que tener en cuenta, como ya dijera Del Nido, que imprescindibles sólo son la Afición, el Escudo y la Bandera del Sevilla FC. Y así lo pienso.
Es verdad que la marcha del artífice, con mayúsculas, de las planificaciones deportivas de las últimas 16 temporadas puede sonar a una auténtica tragedia, pero hay que pensar varias cosas:
Monchi no trabaja solo, tiene un grupo de ojeadores y profesionales de la materia que, creo, están perfectamente capacitados para llevar a cabo la tarea que tenía el de San Fernando. Y tiene, ya que continúa.
Monchi es persona. Ergo, algún día tendrá que llegar su despedida. Tarde o temprano. Y por los motivos que sean.
Emery sigue en el Sevilla FC, luego me hace pensar que éste otro enfermo del fútbol sabrá cómo "rellenar" la plantilla con las nuevas incorporaciones y decir qué es lo que necesita.

No tengo miedo, aunque sí incertidumbre. Son pequeñas apuestas que el fútbol te hace proponer. Con no arriesgar demasiado, no pierdes mucho. Ahora es lógico pensar que sería una tragedia griega y que nos iríamos poco menos que a Segunda División, pero yo no lo creo. Considero que hay una estructura firme, una base sólida, por la que un proyecto decente deportivo no tiene por qué fracasar. Al contrario, puede ser una nueva oportunidad, como todos los riesgos que se tomen en tiempos de crisis.

Puede que sea demasiado optimista o que esté acostumbrado a salir bien de las decisiones que han tomado las distintas directivas del club durante mi vida. Ya no es la Directiva de Rafael Carrión o de Caldas. Ya parece una empresa sólida, con cimientos fuertes, no creo que la marcha de uno de los pilares tenga que suponer la peor de las desdichas... e insisto, hay mucha gente trabajando con Monchi que sabe perfectamente cómo seguir trabajando en el ámbito de la dirección deportiva. Confíemos si Monchi nos deja algún día.

Bueno, pues todo esto que he dicho era para quedarme agusto, después de estas 24 horas de nerviosismo tuitero, en el que todo el mundo sabía más que el propio Monchi. Por cierto, vergüenza ajena de cómo se han "esplayado" los periodistas deportivos de nuestra ciudad, lamentable. Y, que no se me olvide decir, que Fede Quintero cada vez me da más pena. Ha hecho su trabajo, sí, pero creo que no lo ha hecho completamente bien. Pero bueno, es el "dueño" del elDesmarque, ¿no? Él sabrá cómo hacer las cositas...

Bien, pues pasemos al tema original de este post, el final de temporada.

Podemos dividir, como es lógico, el curso deportivo en varias categorías. Lo más normal sería hablar por competiciones:

LIGA.
Evidentemente, lo que más salta a la vista de la liga completada ha sido el no ganar ni un partido fuera de casa. Ha habido partidos que el Sevilla FC ha empatado de milagro, otros que no sabemos cómo hemos llegado a perder y otros que nos sabemos si el Sevilla FC se llegó a presentar. Esto hace que nuestra clasificación se resienta, puesto que nos obligaría a vencer en todos los partidos en casa, algo que es muy difícil. De hecho, no lo hemos conseguido.
En una liga tan mediocre como la nuestra, si nos fijamos bien, con haber ganado 3 ó 4 partidos fuera de casa, hubiéramos llegado a los puestos de Champions, alcanzando al Villarreal (considerando por supuesto que el partido en el Madrigal también se hubiese ganado).
Se vio claramente cómo el Sevilla FC abandonó la competición liguera a dos meses de terminarla, puesto que los puestos europeos estaban casi asegurados y la cuarta plaza casi imposible. Por lo que, inteligentemente, aunque arriesgado, el club se volcó de pleno con la Copa del Rey y la Europa League, nuestra Copa. No me pareció mala idea. Ya digo, arriesgada, pero no incorrecta. Quizás, si el Sevilla FC no hubiese ganado la Europa League de nuevo y no nos hubiésemos clasificado para la Champions, la planificación no hubiese sido la idónea. Puede ser, pero volvemos a hablar de apuestas y de trabajo constante ;)

COPA DEL REY.
Para olvidar el chasco del año pasado frente al Espanyol, equipo que llegó lejos en la competición pero porque ni Sevilla FC ni Valencia lo tomaron en serio, nuestro club apostó fuerte por esta competición y tras humillar al rival de la Palmera, el Sevilla FC salió lanzado y llegó hasta la Final, donde nos encontramos a un Barcelona todopoderoso, pero que llegó a estar contra las cuerdas.
Para mí, ha sido una auténtica lástima que el Sevilla FC haya perdido esta competición cuando la teníamos tan cerquita. El cansancio físico de haber jugado dos finales en cuatro días no nos ayudó en absoluto.
Y lo que duele es lo cerquita que estaba, no cómo la perdimos, porque el recital del Sevilla FC en el Calderón, casi cerrando al Barcelona en su campo, después de todo lo que sufrimos en Basilea... aish, estaba ahí y no llegamos. El Barcelona nunca perdona. Y es todo un honor haber perdido así y contra ellos. En la Supercopa de España nos volveremos a ver.

EUROPA LEAGUE, la UEFA.
Otro año más, otra Copa de la UEFA para nuestras vitrinas. Y es la quinta vez que nos alegran la vida desde Europa. La tercera consecutiva. Qué maravilla.

Qué manera de asustar a la "famosa" afición de Anfield, esa que supuestamente acojonaba nada más escuchar su "You'll never walk alone", que se redujo a un par de versos en los primeros minutos de partido... Qué bonito es poder decir, ¿este rival también es ridículo para ganar una UEFA? y dejar a muchos bainas con la palabra en la boca, con la carita desfigurada y pensando que su vida no tiene sentido.
Hemos vivido tantas cosas con esta competición que sería imposible recoger en un único artículo todo ello. Pero ahora, considero, que el Sevilla FC tiene que dar un pasito adelante, dejar la Europa League de lado y pensar en unos Cuartos de Final o unos Octavos de Champions. No hay título, no "se toca" plata, como algunos desean, pero el nombre de nuestro Sevilla FC se hace mucho más presente y suena mucho más peligroso que como ahora está sonando. Ese saltito puede ser crucial, no sólo en lo deportivo, sino también en lo institucional y económico. No olviden las grandes cantidades de dinero que maneja la Champions League. Y este año estamos en el bombo 2 del sorteo. Ni previas ni cocos demasiado complicados como los de este año. Puede que haya alguno, pero la probabilidad de que nos toque ha bajado considerablemente.
Demos el saltito, puede ser precioso.

SUPERCOPA de EUROPA.
Competición a la que vamos a presentarnos en agosto por tercera vez consecutiva y que hemos perdido en las dos últimas, puesto que el "desvalijo" al que nos someten los grandes en cada mercado veraniego, hace que la plantilla empiece de nuevo dos semanas antes de la competición a la que llegamos justitos de forma y preparación.
Aún así, este 2015 contra el Barcelona ha sido bastante apasionante, con aquél 4-4 que forzamos a la prórroga. Lástima que Pedrito quisiera despedirse del Barcelona aquél mismo puto día. En fin... a ver este verano si vamos más preparados contra el Real Madrid, que ya nos quitó una en el verano del 2014.

Así terminaría el resumen de las competiciones que hemos disputado, con un poquito de mi opinión personal sobre cada una de ellas.

El 9 de agosto empezaríamos de nuevo el juego. Supercopa en Noruega contra un Real Madrid que ha ganado la Champions "al límite" y sufriendo. Varios días después jugaremos la Supercopa de España, contra el Barcelona, que según los medios catalanes van a dejarnos sin Krychowiak, sin Gameiro e incluso sin Mariano... Dios mío.

Es cuanto menos ilusionante, la verdad. Pero lo que más me pone es el sorteo de Champions. Volver a la competición de las competiciones. Dejémonos de rollos, estar ahí es de Grandes y mantenernos algunos años sonando en Octavos o Cuartos es bastante importante para el club.

Por cierto, para concluir, me gustaría decir que lo primero que sentí cuando perdimos la Copa del Rey, en cuanto vi al Barcelona mirar a nuestra afición cómo cantaba a sus jugadores y cómo el espectáculo estaba en la grada de los "perdedores" en vez del coro que recogía la copa, es un "SOMOS GRANDES". Fue lo primero que se me vino a la cabeza. No por la tontería esa de cantar hasta el minuto 120 y seguir haciéndolo cuando perdimos, sino por el hecho de que el Barcelona celebrase el título de la forma en la que lo hizo, cuando se vio encerrado y casi eliminado.
Fue lo que pensé cuando vi a los jugadores llorar por perder una nueva final, habiendo ganado una cuatro días antes. Esa es la grandeza. Haber jugado dos finales en cuatro días, haber ganado una y echar en falta la otra. Además, de ir planificando y pensando en dos Supercopas en agosto. Ni se dice pronto, ni se dice fácil, ni lo hace cualquiera. Es sólo para GRANDES.



La prima de mi amigo. Una historia de amor no correspondido.

By : Alex González

No puedo hablar de mi enfermedad sin hablar de otro enfermo, mi amigo Francisco Luis.
Francisco Luis es un amigo de toda la vida. Coincidimos en cuarto de primaria y nos hicimos grandes amigos, el mejor de mi infancia, sin duda. Su familia me quería muchísimo y la mía a él. Entre otras cosas, porque Luichi, su abuelo, había jugado en el Sevilla FC con un hermano de mi abuela, Fernando. La historia de este Fernando también tiene guasa, y merece la pena que hagamos un paréntesis para contarla.
Este Fernando jugaba en el Sevilla Atlético como portero, canterano vaya. Hizo una temporada enorme, fue un gran portero y muy conocido en la Sevilla futbolera de los cincuenta o los sesenta. Tanto es así, que el entrenador de la primera plantilla, no me pidáis nombre o apellidos, lo convocó para jugar con el primer equipo.

Mi abuela, hermana inocente, adorable y buena persona, siempre nos dijo que tuvo mala suerte y que al final no llegaron a convocarlo. Pero eso no es cierto del todo. Por lo visto, en la tarde que le comunicaron la noticia de que el entrenador lo había llamado, los amigos del Sevilla Atlético lo invitaron a cenar para celebrarlo. Con tan mala fortuna que, claro, lo que suele pasar cuando uno va en este plan: termina con una borrachera enorme que le motiva a imitar cualquier palio sevillano por una callecita estrecha, con sus levantás a pulso incluidas. Pues eso, que la cogió gorda. Y cuando el entrenador se enteró de que por la mañana no tuvo cojones de levantarse sin escuchar las campanas de la catedral en su interior, lo desconvocó y, por eso, mi tío abuelo nunca llegó a debutar. No voy a culpar a ese hombre de que yo no viva en una mansión de lujo, no era Oliver Kahn, supongo, ni me iba a llegar un duro. Pero ya podía haberse cuidado una mijita, para que yo pudiera decir “Mi tío abuelo (a veces lo de tío se obviaba) era portero del Sevilla FC”. Pues no.

El caso, y volviendo a lo que contaba de mi amigo Francisco Luis. Siempre me prestaba el carnet para ir al gol norte con él y su familia. Al tiempo, y gracias a esto, mi padre me sacó mi primer carnet y desde entonces soy socio. Por lo tanto, es algo que le debo a esta familia.

Francisco Luis tenía una prima, y tiene todavía, que era guapísima, y sigue siéndolo. Con pelo largo, seis años mayor que yo y por tanto, en época de merecer por aquel 1999 que les voy a contar a continuación. La muchacha era un encanto y tenía un cuerpazo que no veas. Ahora no sé si decir que lo sigue teniendo porque, aunque sea verdad, yo tengo novia formal y me puede costar varias jornadas de sanción. Bueno, 18 añitos benditos en una muchacha que, encima, era sevillista de las buenas.

Y en una tarde noche de invierno de 1999, nos enfrentábamos al FC Barcelona en nuestro estadio. Ese día fuimos mi amigo Francisco Luis, su prima y yo. Y un cabrón. Sí, de buenas a primeras me entero de que la chavala tiene novio. Y se lo lleva al fútbol. Pero, ¿qué clase de relación es esa? No lo entendía. No solo iba a ver cómo el Barcelona se iba a cachondear de mi equipo, que no había ganado ni un puto partido de liga hasta esa fecha, sino que iba a sentir puñaladas en mi corazón cada vez que aquel niñato se arrimara a la prima de mi amigo.

Empezamos marcando, pero no sentí nada. Fue una mezcla de putos celos unido a la resignación de saber que tarde o temprano Rivaldo y toda la peña iban a meternos cuatro goles, que eso no se debería ni llamar remontada. Ese año, por muy motivado que estuviera por el ascenso del año anterior, no había cojones de ganar un partido. Muchos sevillistas aún recordarán el partido que les digo y muchos pensarían como yo en aquel instante. Bueno, en lo futbolístico.

Como era de esperar, nos remontaron. 1-2. Vaya, qué sorpresa. Pero una extraña ambición en el interior de los once jugadores sevillistas que deambulaban aquella noche por el césped del Sánchez Pizjuán y un “por cojones” que provocaba la grada con su constante animación desde los Biris, cometieron el milagro. Conseguimos empatar. 2-2. Me llevé las manos a la cabeza, lo celebré y se me pasaron los celos, ya el fútbol era el único que no me abandonaba.

Y si raro fue empatar, más raro era que Víctor Salas y Juan Carlos consiguieran hacer una jugada que terminara con el gol que nos diera la remontada. Sí, señores, 3-2. Nuestro Sevilla FC no había ganado ni un partido de liga y ese sábado se propuso remontar un 1-2 al Barcelona. Con dos huevos.


En la grada estábamos que no nos lo creíamos, pegando botes, quitándonos los chaquetones y los abrigos de la emoción. La prima de mi amigo se enroscó en un hermoso beso con su novio que casi le cuesta la muerte a la pareja al poner uno de ellos un pie entre los asientos, inclinarse hacia atrás y no tener fuerzas para volverse a levantar. Pero ahí estaba yo, el héroe de la noche. Aquel que sintió dolor cuando vio que la prima de mi amigo estaba con otro hombre. Aquel que depositaba todas las esperanzas en un dos en la quiniela del partido. Y sin pensarlo un momento, fui a salvarla a ella –al otro que le jodan, si se cae que alguien lo recoja- y la agarré, pero la agarré como solo un caballero podría hacerlo con su doncella. Le cogí de la teta. Con dos cojones. En cuanto volvió a tierra firme, ella me dio un abrazo y celebramos la remontada sin el capullo por medio, hundido en la fila de asientos de abajo y humillado en la derrota porque aquel caballero victorioso le salvó la vida a su novia. Y encima remontamos.

Algunos marcarían esta fecha como la pérdida de virginidad. Yo no. Yo fui un caballero. Nunca más se habló de este tema con nadie. Supongo que ella ni se daría cuenta. Puede que se lo dijera a mi amigo por si su prima le decía algo, no lo recuerdo. Yo marqué el calendario como la primera remontada guapa que recuerdo. Remontada a favor. Porque la primera remontada que yo recuerdo fue en la 96/97, contra un Real Sociedad que iba perdiendo a poco del final del partido.

También iba con mi amigo y su familia, fue cuando empecé a ir al estadio, perdón, Estadio. Ese año íbamos chungos también, teníamos un pintazo a segunda que no nos lo quitaba ni el tato. Y lo que ocurrió es que ese Sevilla FC glorioso que terminaría en Segunda División era capaz de regalar partidos como ese y dejar que los de Anoeta remontaran en cinco minutos. Terminamos con Monchi llorando bajo palos. Y, si no recuerdo mal, fue el debut de Jose Mari, canterano que se nos escapó al Atlético de Madrid por dos duros, aprovechando los de la capital la tiesura que llevábamos en lo alto. La historia del chavalín con los años también es de coco y huevo, pero dejémoslo ahí.

Gracias a Dios y aunque mucho tiempo tuviera que pasar, remontadas históricas se vieron enormes después, como esa eliminatoria de Europa League contra el eterno rival de la ciudad. Quien diga que alguien lo ha pasado peor que cuando nos encajaron dos goles, uno de los tres últimos clasificados de la liga, miente como bellaco. El derbi es derbi. Y encima en UEFA (o en güefa en latín). Por suerte, pude verlo en el Villamarín “en vivo”. La mala suerte, si es que hubo aquella noche, es que lo tuve que ver con el carnet de un bético en territorio comanche, rodeado de criaturitas verdecillas que, con el paso del cronómetro, veían cómo se les venía abajo cualquier esperanza cimentada por Pepe Mel y los suyos en la ida de la eliminatoria.

La celebración de los goles las hice levantando los brazos, haciendo un gesto que podría parecer una protesta por el gol en contra y una celebración a favor en el palco. Fue genial la capacidad de mímica y contención que desarrollé en una noche. En los penaltis no tuve cojones de verlos sentado. Me balanceaba como un niño loco y miraba pa arriba en cada penalti –espectacular también la forma en la que casi me asfixio conteniendo la celebración-. Y cuando se terminó la tanda de penaltis, me llevé las manos a la cabeza, empecé a llorar y la gente de alrededor empezó a consolarme pensando que era uno de ellos, debían estar acostumbrados los pobres. Salí inmediatamente de aquel campo, recorrí la Avenida de la Palmera corriendo como Navas por la banda, llorando a lágrima viva. Cuando llegué al puesto de “Los Monos” empecé a gritar improperios y barbaridades contra una hinchada que me había arropado en los peores momentos. Sí, en calidad de persona tengo cierto déficit, pero era un derbi. Un derbi europeo.

Otras remontadas claro que se recuerdan, pero no eran iguales a las contadas. Algunas al Real Madrid en nuestro feudo y otras tantas que nos hicieron quitarnos la bufanda de los nervios y el chaquetón del sofocón. Todas especiales, pero como la primera va a ser difícil que la recuerde.

A todo esto, Francisco Luis sigue siendo mi amigo. Me sigue dirigiendo la palabra y es un tío espectacular. Su prima también.

Y todo este tocho no lo escribo porque sí, lo escribo porque esa misma bestia del 99, la tuvimos, mejorada, este fin de semana. Y el sustito por lo menos se lo llevaron. Igual que en Tibilisi, que tras ir perdiendo 4-1, igualamos el partido y forzamos la prórroga, aunque una falta mal defendida le diera el título a los catalanes.Pues resulta que es el otro finalista de Copa del Rey. No va a ser fácil, pero va a estar apasionante, sólo hay que ver nuestros últimos enfrentamientos.

Mi padre. Otro caso.

By : Alex González

En un artículo anterior dije que había que hablar de mi padre. Ahora es el momento.
Mi padre tuvo la suerte de ser sobrino de unas muchachas que se casaron con el Presidente del Sevilla Atlético, Manolo Fernández, con el futbolista Dieguez y con el masajista del Sevilla FC, don Manolito Pérez. Cada una. No las tres en plan bacanal. Cojones, que hay que explicarlo todo.
Esto hizo que mi padre durante muchos años disfrutara de un carnet en Preferencia, como los niños ricos y mimados. Lo era. Pero su época de “jipilismo” y el encontrarse el amor de su vida, mi madre, hizo que poco a poco se despegara del fútbol y, en la época de los ochenta, dejara de vivir intensamente este venenillo que tenemos con el Sevilla FC.

Pero resulta, que el pobre hombre, empezó a criar por principios de los noventa a una criatura que en el colegio se picaba con el Sevilla FC y con conocer la fecha de nacimiento de todos los futbolistas (porque venía en el álbum del que hablé hace tiempo).
Ese chavalín, al que al principio su padre no le echaba cuenta con el fútbol, era yo. Os dije que él mismo fue quien me vistió de sevillista nada más nacer. Y que me llevó al Sánchez Pizjuán por primera vez en la temporada 94/95. Pero mi padre no estaba muy por la labor de engancharse de nuevo a esto del Sevilla FC.

Sin embargo, las cosas de la vida, el niño cada vez daba más por culo con el “fúrbo de los cojones”, frase que se acuñó en mi casa del Parque Norte hace ya mucho tiempo, y casi todos los días se podía ver algo de fútbol en la tele gracias a mí.
En la temporada 98/99, que conseguimos el ascenso, mi padre ya tenía resucitado el sevillismo en su interior, aunque aún de manera poco ultra e intensa. Fuimos a la Puerta de Jerez para celebrar dicho ascenso y mi hermana nos acompañó, con tan solo 9 añitos.

El caso de mi hermana, que no es de lo que iba a hablar hoy, también merece un pequeño paréntesis en el artículo.
Pues en su momento fue una niña cursi, educada en las Esclavas del Divino Corazón, en pleno centro de Sevilla. Que jugó al Baloncesto en el Club Naútico, y porque uno más pijo es el Cumbres HighLands y no tenían un buen equipo. Que sus amigas le llegaron a llamar Mariu, porque Eugenia tenía demasiada connotación poligonera para muchas de ellas. Esa misma. Ahora es capaz de decir “Me vais a comer la polla en dos tiempos, tú y tu puta madre”.
Sí, disculpad este verso becqueriano en el artículo, pero era necesario para mostrar el contraste que ha sufrido mi hermana en sus escasos 25 años de vida.
Esa misma, a decir verdad, empezó su sevillismo en la Puerta de Jerez, indicando a Manuel Ruiz de Lopera sus indicios de homosexualidad. No sé por qué me iba a extrañar de haberse convertido en una auténtica hoolingan que ha disfrutado de más desplazamientos que yo, aunque la mayoría de liga.
He de confesar que alguna vez me he escondido en mi asiento, cuando se levantaba en contra de la gente que no apoyaba a Manolo Jiménez, o cuando soltaba más improperios de la cuenta contra el Real Madrid, tanto a la institución como a sus aficionados.

Cerramos el paréntesis.

Pues como iba diciendo, conseguí, sin querer, resucitar el sevillismo de mi padre. Y tras un divorcio con aquel amor de su vida que lo apartó del fútbol, se volvió a enamorar de su Sevilla FC.
En mi casa no somos demasiado supersticiosos. Pero desde que mi padre volvió a la dinámica del fútbol, el conjunto “camiseta-gorra-auriculares-asiento” es un cuarteto inmodificable.
Llegamos a dejar de ir a algunos bares porque el Sevilla FC empató la última vez que lo vimos allí. Como si el dueño del bar tuviera la culpa de las cantadas de Diego López o los mano a mano de Chevantón con algún portero. O como si las decisiones arbitrales dependieran de la camiseta que lleve él puesta. Eso sí, no cree en los árbitros.

No cree en los árbitros. Esas criaturas oscuras y aladas que tienen la potestad de infartar a mi padre con sus decisiones divinas.
Fue entrenador de baloncesto en su momento y tuvo que morderse mucho la lengua. Ya no. No se muerde la lengua y suelta todo lo que piensa de las decisiones arbitrales durante el partido, de la madre que trajo al mundo al trencilla y de parte de la Real Federación Española de Fútbol. Y de sus madres.
Pero tiene un defecto -el párrafo anterior no creo que sea un defecto, simplemente es un estado de incoherencia mental provocado por la maldad innata de muchos árbitros-.

Se pone demasiado nervioso.

El otro día, en la eliminatoria de Copa contra el equipo que parecía el cadete de algún club que vista de verde, estaba agobiao ganando 2-0. Sí, señores lectores, agobiao, por “si nos entra la pájara”. ¿Qué pájara, cojones? Tiene que entrarnos un buitre leonado para perder la eliminatoria como se nos puso el otro día…

En la final de Varsovia, frente al Dnipro, en el minuto 84 de partido y con un balón dividido en el centro del campo, ganando 3-2, gritó “pero árbitro, pita ya el finaaaaal”. Con muchos signos de exclamación. Tuve que reírme, aunque la tensión del momento me impidió analizar en profundidad qué es lo que había hecho con mi padre, en qué nos habíamos convertido. Ahora prefiero no analizar.

Pues así está, uno de los fundadores del “¿Lo ves?”. Sí, el “¿Lo ves?” es una corriente filosófica que recorre muchos domingos el Ramón Sánchez Pizjuán y consiste en estar todo el tiempo pensando que nos van a remontar, que nos van a expulsar a uno, que se nos va a ir el partido, etc. Pero tenerlo callado en el interior o soltar de vez en cuando un “Verá tú”, en señal de aviso.

Pues mi padre es especialista en decir “¿Lo ves?” cuando menos te lo esperas. Aunque vayas ganando 4-1, si el otro mete el 4-2, suelta la frase mágica. Y seguidamente suelta un “veratú”. Ahí es recomendable para los que rodean a estos filósofos de nuestra época, que quede poco tiempo de partido, porque pueden ocurrir dos cosas: o bien termina el veratuciense con un embolia cerebral amenazado por el empate, o bien eres tú el que terminas con la embolia de tener que aguantarlo. Seguro que muchos de los que me leen lo habéis vivido.

Y ahora llegamos a la fecha clave del campeonato. Vuelve la Europa League y estamos en Cuartos de Copa contra un rival que, pese a ser de Segunda División, se ofrece mucho a ser partido de “Verá tú”. Y en liga ya estamos subiendo poco a poco en la tabla. Recortando puntos al Villarreal y ampliando ventaja a los perseguidores.

En fin, así termino este artículo, espero que os haya gustado el personaje de mi padre. Merece la pena conocerlo.

Cuando empecé a tener uso de razón.

By : Alex González
La mayoría de la gente piensa que el uso de razón se tiene cuando uno empieza a discernir entre el bien y el mal, o es capaz de debatir sobre temas interesantes, o se empieza a tener curiosidad por las cosas que le rodean… pues no. Para mí, el uso de razón lo empecé a tener cuando en mis manos tuve el primer calendario de liga que recuerdo, la temporada 94-95.

Ese calendario no venía en un folletito de estos que te dan en la pescadería con el Sevilla FC y er beti marcados en negro y la portada exactamente igual salvo por el color y el escudo. No. En esos calendarios podías encontrar fallos como que jugábamos el mismo fin de semana dos veces y contra rivales distintos, que en dos jornadas seguidas jugábamos contra el mismo equipo o que el año de fundación no se diferenciaba de cuando se fundó la pescadería del buen hombre que, para congraciarse con tu abuela, le dio un taquito “que eso le gusta mucho a los niños”. No. De esos no.
 Mi primer calendario estaba en las primeras páginas de un álbum de cromos. El de esa temporada. Bajo un color marroncito, con el Real Madrid como primer rival y con una tabla de puntos para que tú la rellenaras en cada jornada y fueras viendo cómo iba la cosa. Ese era el calendario. Ahí empezó mi futbolería.
Realmente no es mi futbolería, era el uso de razón. Yo estuve vestido con la equipación del Sevilla FC a la semana siguiente de salir del hospital cuando nací. Pero yo no elegí esa equipación. Gracias a Dios que mi familia paterna era sevillista de toda la vida, incluso algún familiar tuve jugando en el Sevilla Atlético y viviendo en la esquinita de gol sur. Pero de eso hablaremos más adelante. Ahora hablamos de ese acierto de ponerme, por aquel 1987, unas calzonitas blancas apunto de estallar a cuenta de mis cachitas rojizas y una camiseta con el escudo del Sevilla FC bordado en el pecho. Menos mal que no me vistieron de caramelo Pictolín. No lo hubiese perdonado nunca. A los pies, bueno, al lado mía, un balón Tango que mi padre tenía desde el Mundial del 82. Si supiera por aquel entonces Adidas que no tendría cojones de manejar con los pies un balón en condiciones durante toda mi vida, seguramente se negaría a participar en la foto y retiraría el balón del mercado.

Pues ahí todavía no se puede decir que yo fuera sevillista. Me niego. Fue una cosa impuesta. Yo fui sevillista cuando estando con mis amigos en el colegio, después de aquel puto derbi que perdimos en casa 0-1, en aquel 94 del que hablaba antes, los béticos se pusieron en una esquina del patio del colegio a cantar bravuconadas insultantes y descerebradas. Me di la vuelta, me puse en la fila de mi clase y dije en voz alta, con tan solo siete añitos: “Vaya atajo de subnormales”.

Sí, lo reconozco, yo con los derbis es que me pongo malo. Puede ser que me crié en esta franja de los noventa en la que los derbis eran frustrantes y enquistados, que llegar al colegio después de jugar en el Villamarín era una puta tortura, peor que si tuviéramos cualquier examen. Yo siempre fui muy empollón, notas altas y repipi con gafas culo de botella -¿quién no ha tenido unas gafas “Snoopy” y no ha tenido ganas ya de mayor de denunciar a la empresa diseñadora, al óptico por aconsejar así a tus padres y a tus padres por permitir el escarnio público?-, así que los controles de Cono, Mates o Lengua no eran más que una insignificancia al lado de la tragedia griega de perder un derbi. Es más, mientras veía o escuchaba el fútbol –sí, zagales actuales, el fútbol hubo una época en la que sólo lo radiaban, no lo echaban por la tele- ya estabas tenso pensando en la carita del hijo de la gran puta de tu compañero de mesa. Su risa era una amenaza en tu imaginación con cada ataque de Oli, Alfonsito, Ureña o Roberto Ríos. Qué sufrimiento de colegio.

Ese año, 1994, fue cuando me convertí en sevillista de verdad. Y, como dice mucha gente, “sevillista de los buenos”. Esa frase es bastante simpática. En nuestra gloriosa Ciudad –me niego a poner en minúscula Ciudad cuando hablemos de Sevilla- hay sevillistas buenos y sevillistas malos. Bueno, en realidad, no se dice “sevillistas malos”, sino “Este es sevillista pero ni ve los partidos ni na, solo se acuerda cuando gana”. Sí, de esos ha habido siempre. Esos te tocaban los cojones en el colegio cuando se apuntaban la victoria del fin de semana, estaban chuleando a los béticos y tú pensabas, “mamona, si tú no has sufrido lo que yo con el partido, cachoperro, qué vas a venir contando de ganar…”. Pero como era bueno para la causa, hundir en el mayor dolor y sufrimiento al bando opuesto, te callabas y le seguías el rollo. Eso siempre ha sido una técnica muy habitual en mí. Me callo, pero estás diciendo nada más que gilipolleces, y sé que sabes que lo pienso, se me tiene que notar en los ojos.

Un sevillista de verdad, por aquel entonces y a mi edad, era rezar todas las oraciones que Don Genaro, mi profesor de tercero de primaria, nos había enseñado en el colegio para que el Sevilla FC ganara. Hasta recitaba el “Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa” golpeándome el pecho como si ya estuviera viendo a Rafa Paz pasar el balón de una banda a otra. Necesitaba rezar mucho. Tenía que funcionar. Gran parte de culpa de mi poca fe y mi poco cristianismo viene de esto precisamente. El que yo rezara y el Sevilla FC no pasara de un triste empate asqueroso. ¿Cuánto tenía que rezar ese niño de siete años para que el Sevilla FC remontara? ¿O cuántos avemarías eran necesarios para compensar tres putos goles de Alexis, Oli y Cañas? Así es imposible creer en nada. Y así estoy, sigo enfadado por muchas remontadas en contra en el último minuto.

Así nací como sevillista, con un palo. Y eligiendo el camino difícil. Aunque ese año, bien es verdad, fuimos a UEFA. El año en el que fui por primera vez al Ramón Sánchez Pizjuán, algo que ya conté la semana pasada, jugando contra el Valencia CF...

Por lo tanto, no creo que ninguna decepción en esta temporada, por mayúscula que sea, consiga pararme de animar a un Sevilla FC y a un Emery que, para mí, "está Rey".

Lo de Coruña fue el enésimo partido asqueroso fuera de casa, pero se empató.
Y el martes se viene la Juve a pasar la tarde... como para estar decepcionado o dejar de querer a nuestro equipito.


Te quiero Sevilla, y te quiero desde hace mucho, no te voy a dejar, pero tú tampoco me toques los cojones, joder, que me tienes loco.

En Quinto manda el Sevilla FC.

By : Alex González
Qué desafortunados son los zagales de hoy en día… por culpa de la pedagogía cursi y las burbujitas protectoras que se le ponen a los niños de ahora alrededor de ellos para que no sufran, nunca podrán vivir un encarnizado y sangriento derbi en los que salten clavículas, uñas, mechones de pelo y dientes de leche.

Además, el coñazo mediático del Real Madrid por huevos, CR7 hasta en la sopa y camisetitas de Bale, Neymar o Casillas a precio de copia barata traída de la misma Nigeria, hacen que en los colegios cada vez se vayan difuminando más las camisetas sevillistas o las de barras béticas. Una lástima.
Prefiero mil veces que un niño vaya vestido de caramelito pictolín a que vaya de blaugrana o merengue. Asquito. Lo de ir de pictolín es triste, porque supone una grave enfermedad criaturil, pero es mucho más bonito que se sienta identificado con su ciudad, sus antepasados y tenga un referente cercano, aunque criaturil. Soy chauvinista de mierda. Sí. Hasta las trancas. Y prefiero una mierda de aquí a una mierda de fuera. Aunque sea mierda de calidad.

Recuerdo en mi colegio auténticas batallas campales en el patio “Hermano Agustín”, en mi colegio de la Salle de la calle San Luis, en las que protegía mis gafitas de snoopy (leer el artículo en el que ya hago una denuncia pública a esta marca por sus modelos de gafas) y mi mochila, donde guardaba el aparato dental “de quita y pon” que me habían puesto porque tenía las paletas tres dedos más pafuera de la cuenta y que me daban un toque canarinho por mi parecido a Ronaldinho.

Yo fui delegado en la mayoría de los cursos, como buen empollón, y tenía la difícil tarea de decidir si hacer equipos por pares y nones o por sevillistas contra béticos.

Mi destreza futbolística nunca fue mi fuerte. Mucha visión de juego y tal, pero desde el centro del campo y medio quieto con mis pies planos. Por lo que sabía que de los primeros no iba a salir elegido si salía por pares y nones y vete tú a saber qué equipo de mierda hacía el que me eligiera. Así que siempre jugábamos sevillistas contra béticos, conocía que había buen nivel en ambos bandos y todos los jugadores, absolutamente todos los jugadores, estábamos comprometidos con la causa. Muerte al contrario, independientemente del resultado.

En aquél grupo de sevillistas estaba mi amigo Francisco Luis, del que hablaré en artículos posteriores, porque se convirtió en mi compañero de penas en mis primeros años de carnet.

Bueno, sigamos hablando de ese Quinto de Primaria en el que en los recreos, separábamos nuestras amistades en dos bandos, como las dos España, pero esta vez en serio.

Veinte jipis corriendo como posesos, sin táctica ninguna, sin miedo a la muerte, puesto que nuestro escudo estaba por encima del bien y del mal, con la vena del cuello a punto de reventar, discutiendo cada jugada dudosa, repitiendo el “la ha seguío” y aplicar una ley de la ventaja bastante inverosímil y en un espacio reducido porque con los hijos de puta de sexto había que compartir el campo. Ese era el fútbol de verdad. Eso eran los derbys. Y no las mierdas que juegan ahora. Anda que íbamos a usar un spray pa poner la barrera. Pocas patadas se ha llevado una barrera por adelantarse más de la cuenta…

Yo quisiera ver a Dani, ese pelón que se motivaba mucho en los derbys aunque al final na de ná, jugando uno de estos partidos en mi colegio. JÁ. O a Maresca tirando un penalti como aquél que nos dio el derby hace unos años. Pocos gapos se hubiese llevado de mi amigo Josemi, respetuoso con el rival pero hasta que hicieras por marcarle.

Era otro mundo.

Don José Ángel, el jefe de estudios, como primera medida, tuvo que prohibir nuestros balones de reglamento, que solía traerse Ale Silva, un beticucho de la calle Antonio Susillo, pero un grandísimo amigo (en el recreo no) o Jesús Pando, el bueno jugando, pero este sevillista.

Recuerdo también una tutoría en la que se intentaba paliar las broncas de nuestros recreos con una charla en la que nos inculcaron que a nuestros compañeros hay que quererlos y respetarlos, porque todos éramos, y supongo que seguiremos siéndolo, como hermanos e hijos de Dios. A esta falacia de la Señorita Mari, saltó Juanito Halcón (Juanito por lo de no superar el metro sesenta hasta bien pasados los 18 años) y dijo por lo bajini "sí, pues los sevillistas van a ir al infierno". Yo me reí, pero en verdad esa afirmación me supondría una eternidad ardiendo en llamas, pero en ese momento me importaba poco. Me reí hasta cuando íbamos en el autobús de vuelta a casa.

Finalmente, tras múltiples conatos de Guerra Civil en el colegio, varias mandíbulas desencajadas, varias sudaderas de chándal impregnadas de la sangre rival y varias agendas del colegio firmadas por nuestra tutora, la Señorita Mari, con una dedicatoria muy bonita en la que se invitaba al colegial a no asistir en varios días al cole, Don José Ángel tomó la decisión de prohibirnos los derbys durante los recreos.

He de decir que yo nunca he sido un valiente aguerrido que me inmiscuyera en las batallas, pero sí era un fanático seguidor de ellas y defensor de ambos bandos y de las causas frente al tutor o el Jefe de Estudios. Ya os he dicho que tenía que proteger mis lupas.

El caso es que, en estos derbys, por lo menos en quinto de primaria, que yo recuerde, el Sevilla FC ganó la mayoría de los partidos que jugamos. Puede ser que “la mayoría” fueran dos partidos ganados más que los béticos. Ambos equipos estábamos muy igualados por aquél entonces. Como en la vida real, bueno en el fútbol profesional. Puede que con los años haya pasado como en la liga y la diferencia entre ambos se haya acrecentado demasiado a favor nuestro, pero no me veo ahora mismo jugando ningún partido, ni a ninguno de esos 20 guerreros lasalianos, sevillistas o béticos. Pero sí puede que si se hicieran ahora esos partidos entre los chiquillos actuales, el porcentaje se hubiese volcado completamente hacia el lado sevillista, como los derbys de la tele en estos últimos años, seguramente eso se aprenda y las criaturitas ahora lo tengan un poco más asumido.

Aish… qué bonitos recuerdos. Se me ponen los pelos de punta cada vez que pienso en un derby. Porque no es solo 11 contra 11 vestidos de blanco o de pictolines. Es una sociedad entera pendiente para poder humillar y cachondearse del rival en la mañana siguiente, o durante toda la semana siguiente, o todo el puto mes, qué coño, que no hubieran perdido…
Y la puta suerte de los niños de quinto de este año es que el lunes después del derby muchos faltarán con la excusa de que ya es casi Navidad y no merece la pena ir al cole. Pero eso es mentira, ellos lo saben. Muchos faltarán por no tener que agachar la cabeza y no perder una mandíbula en un derby en el recreo. Muchos faltarán por dignidad y honor. O la falta de ambos.


El empate más sabroso de toda mi vida.

By : Alex González
Dicen que muchas veces el cerebro, para evitar volverse loco, olvida muchos disgustos y no almacena en su memoria experiencias malignas y así no peta de la emoción desagradable.
Bien, no lo he explicado como Freud podría, es cierto, pero no es lo que importa en este pequeño relato.

Mi padre, viendo por el 95, que mi sevillismo me estaba empezando a desvariar la cabeza y que el puto veneno del fútbol iba contagiándome poco a poco a cuenta de los goles de Suker y Monchu, me vino un día y me dijo si quería que fuéramos a ver el Sevilla FC ese domingo. El pobrecito de mí, que ya me sabía el calendario y la posible alineación del rival, tuve que decirle que jugábamos fuera, que mejor un partido en casa. Y tras una semana de nervios, mi padre fue a la Teatral, allí en la calle Tetuán y compró dos entradas para fondo para el partido contra el Valencia, que su hijo, el pedante, quería ver al Sevilla FC insitu.
Febrero del 95. Allí estaba. Me vestí con mi chalequito rojo –por aquel entonces todavía no me habían comprado ninguna camiseta oficial- y más guapo que todas las cosas, caminito de Nervión.
Como mi padre no tenía mucha costumbre en los últimos años de ir al fútbol a cuenta de mi madre -siempre me recuerda que dejó de seguir el fútbol por culpa de su exesposa, lo de mi padre tiene gracia, lo hablaremos en otro artículo-, nos metimos por Fondo directamente, sin ver el mosaico monumental de Preferencia y recuerdo vagamente cómo era el estadio por fuera en aquel entonces. Pero me daba igual, no me fijaba en nada. Ese día me metían en Wembley o en el Municipal de Cartaya, que no hubiese notado la diferencia. Solo pensaba en que empezara el partido. ¡Ojo! Y en un posible debut, que nunca se sabe si van a necesitar a un hincha de última hora, menor de 8 años, que pueda sustituir a Cortijo ante una grave lesión. Yo pensaba así. A lo mejor con las lupas que llevaba no defendía bien los córners, pero estaba seguro de que el míster lo entendería.

No recuerdo la alineación, solo jugadores sueltos. Evidentemente, Suker, que metió el gol del Sevilla y Zubizarreta, que el cabrón paró muchísimo esa tarde o, por lo menos, me parecía a mí.

Uno de los problemas que yo tengo con el fútbol es que tengo una memoria penosa. No sé si me he trillado demasiado la cabeza estudiando tantos años una carrera técnica o si es que la asquerosa genética me recuerda que si me río de mi padre porque nunca se acuerda de nada, yo también debería callarme. Pero el caso es que no tengo cojones de acordarme de contra quién hemos jugado este fin de semana y cómo fueron los goles. Solo soy capaz de recordar los más emocionantes, los que asocio a una experiencia vivida o… nada, poco más soy capaz de recordar. Así que imagínense de qué me puedo acordar yo de ese día.

Pues me fui con la cara partía. Sí. Perdiendo 1-3. Puto Valencia y puto Mijatovic. Y a ver qué coño cuento yo mañana en el colegio si digo que he ido al Sánchez Pizjuán y ha perdido el Sevilla FC. El mamón de la clase es capaz de decir que soy gafe, entonces ese halo de superstición ya me acompañaría toda mi vida, no solo en el colegio, sino que en mi interior pensaría que eso es cierto, que el Sevilla FC perdió por mi culpa y no podría volver al Sánchez Pizjuán si quería que ganásemos la liga, ese deseo lejano de cualquier niño sevillista de la época. La puta liga, chaval. Se nos iba porque a mi padre se le ocurrió llevar al gafe de su hijo. Joder, qué daño hacen los cabrones en los colegios. Menos mal que me callé como una puta al día siguiente y no dije nada. Enorme el esfuerzo entre mi yo interior y mi Pepito Grillo para forzar un pacto de silencio que no perjudicara a mi yo del futuro.

El tiempo pasó. Y con ese tufillo a mala superstición que me acompañaba en cada temporada, pasaron los años. Recordaba que, no solo el partido del Valencia fue testimonio de mi gafera. El primer partido de la temporada, el primer resultado que apunté en el calendario del álbum, fue un puto 1-4 contra el Real Madrid. Y en la jornada que yo nací, el 7 de marzo del 1987, el Real Madrid también nos meaba las cachas. ¿Casualidad? Imposible. Estaba clarísimo, pero lo guardaba en silencio y no decía nada.

Sin embargo, en una "previa" de estas que se hacen en los aledaños de nuestra bombonera, recientemente, no hace más de un par de temporadas, estaba con unos amigos muy sevillistas. Entre ellos, una de las personas que más admiro como sevillista y como futbolero, mi amigo Dani. Es una auténtica enciclopedia sevillista, no solo porque se acuerda de la mayoría de resultados de nuestro Sevilla FC, sino porque ha vivido muchísimos partidos insitu con sus 25 años de carnet y porque ha viajado con el equipo en autobús como un auténtico ultra.

Pues hablando de nuestras primeras experiencias en el Sánchez Pizjuán -se sobreentiende que asistiendo a partidos, no se habla de mujeres y mariconadas durante una previa- le conté mi historia y me dijo que era imposible, que ese resultado nunca se había dado y me empecé a preocupar. Hostia, a que tengo amnesia. A que no fui al partido y mi padre me metió una bacalá enorme. A ver si era otro. Qué coño, si era Zubizarreta el medio calvo ese que se las paraba todas. Yo he visto la entrada en mi casa, la tengo todavía en mi mesa de noche, carajo. Entonces, cuando llegué a mi casa, vi la entrada, miré la fecha y la puse en internet. Me enteré, a los casi diez años después, que el Sevilla FC había empatado. 1-1 fue el resultado final. Pero ¿qué clase de mongolo va a un estadio y se imagina dos goles en contra en vez de pensar que ha ganado? ¿cuál fue el nivel de tensión en mi interior que me hizo pensar que nos habían metido tres putos goles? ¿Qué enfermo no comprueba eso en más de quince años?

Pues yo.

Este sábado tenemos un partidazo en nuestro estadio. En estas dos últimas temporadas, el odio se ha ido incrementando entre ambas aficiones tras aquella semifinal de Europa League y su Mbiazo... los periolistos no es que ayudaran mucho, al revés, fomentaron aquel fuego iniciado por "Gianfantino", el calvo de las bolitas en los sorteos, que nos emparejó fatídicamente para Pizzi o Mathieu.
El fuego sigue vivo, la rivalidad aún existe, más que nada por el nivel parejo de los equipos y la lucha de ambos por un mismo objetivo: coger algo de lo que suelten los ultragrandes de nuestra liga. Ninguno de los dos estamos demasiado bien este año... razón de más para pegar un bocado al rival y dejarlo desangrarse por debajo nuestra. Sí, muy explícito, pero muy real.

Ah, el miércoles tenemos Champions. En Alemania. Nos jugamos el pase a Octavos, el pase
a Europa League o tener las tardes de entresemana tranquilitas. Pues eso.

Pues yo no lo veo tan mal…

By : Alex González

No sé si es el tremendismo propio de esta ciudad, la exigencia de esta afición o que la histeria local hace que cuando vayamos a un estadio magnifiquemos nuestras quejas… Pero yo no veo tan mala planificación ni tan mala plantilla como muchos dicen. Empatar contra el Valencia, en casa, tal y como se presentaba la semana por la venta de Fazio, no me parece tan chungo. Sí es verdad que íbamos ganando a tres minutos del final, y con uno más, pero los tres lesionados que obligan a hacer los cambios desestructura bastante cualquier planteamiento del partido. Pero, ya digo, me parece que demasiado bien ha ido la cosa...

Y teniendo en cuenta que el argentino de dos metros decía a boca llena que a él no le preocupaba ni la ficha ni la cláusula, que renovaría porque quería estar muchos años aquí tranquilo, es imposible predecir una venta obligada o una huida de este estilo. Supongo que Monchi no esperaría esto, aunque sí lo debería haberlo supuesto. Es una baja jodidísima, está claro, no solo por ser el mejor central que teníamos, sino porque se suponía que iba a ser el líder que iba a tirar del carro de este Sevilla. Pues no. Su ficha anual será casi del triple y eso gana.

El lateral zurdo que ha venido, un poco tarde, sí, pero de gran calidad, estoy seguro que hará olvidar a Alberto Moreno. Por lo que he leído y visto de él, es mucho más preciso en el golpeo de balón, pases en largo y ofensivamente hablando. Aún así, esta noche habrá gente llorando cuando vean a Alberto Moreno y a Jesús Navas en una misma banda luchando el uno contra el otro.

Banega viene con el halo de incertidumbre que al sevillismo no le gusta, pero es que esto funciona así. Hay que apostar por algo y confiar en la apuesta. A lo mejor sale bueno cuando era un desastre en otro lado, o lo mismo es una porquería de fichaje siendo un crack en otro lado. Esperemos que aquí ocurra el primer caso. El otro día jugó poco, así que todavía es pronto para decir si encajará  o no.

M´Bia se ha ido. Ha llegado Krychowiak. Para mí muchísimo mejor. Menos perdido en táctica y gran iniciador de juego.

Ha llegado Aleix Vidal para la banda diestra, no creo que sea tan mal fichaje. Hay que probarlo más. De momento, ha traído el primer gol en nuestro feudo y en la temporada, aunque bien es verdad que creo que es mérito de Vitolo.

Aleix Vidal en el gol. Foto de la ASR Pepe Brand.


Se ha ido Rakitic, gran baja, pero ha llegado Banega y Denis Suárez. Del argentino ya hemos hablado antes, del catalán queda mucho por ver, pero el tío se ha lucido bastante.

Barbosa ya ha tenido un estreno un poco bruto. Asusta con el balón en los pies, pero ya paró unas cuantas que nos hubiesen supuesto la primera derrota de la liga.

Por cierto, tiene cojones que en el primer partido de liga, Emery haya tenido que hacer tres cambios por lesión. Eso determina un partido, eso está claro. Como la venta de central dos días antes del partido, también está claro. Retrasar a Carriço obliga a meter a Iborra con Krychowiak. Iborra tiene menos pase, es mi impresión, y por tanto menos salida, provocando un gran hueco entre los mediocentros y la delantera. Sigo.

Arribas aún no ha debutado, ya hablaremos.

Y Deulofeu también es pronto. Pero creo que ese chaval tampoco necesita presentación…

No sé, no me parece tan catastrófico. Siempre en las primeras jornadas, aunque fuéramos líderes, hay gente que salta con los alarmismos y esas cosas. En fin, habrá que callarse y esperar a final de temporada para que esa misma gente cambie curiosamente el chip sin haber cambiado mucho el equipo.

Pues nada, el siguiente es el Espanyol. A las 23 h del sábado. Genial horario de Javier Tebas, el mafioso que se está cargando poco a poco lo que quedaba de dignidad en esta liga…

En fin, tenéis dos opciones: disfrutar con el Sevilla y confiar en el proyecto o pegar cornadas contra el burladero para protestar y quejarse de un equipo que pelea por estar en lo más alto de la liga.

Elijan.

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5 años del golazo de Puerta...

By : Alex González
En una semana tan llena de fútbol como esta, hay tantas cosas que hablar y que decir...

Hoy, día 27 de abril, se celebra el quinto aniversario del magnífico gol que nos llevó a la primera Final de UEFA. Ese glorioso jueves de feria que se quedó en el recuerdo de todos los sevillistas, con aquel zurdazo de Antonio Puerta, la estrellita que brilla en el tercer anillo del Sánchez Pizjuán.

Qué de sueños cumplidos.

Qué de Títulos ganados sin habernos dado cuenta...

Cuánta gloria.

Han pasado cinco años y sólo ha cambiado una cosa: el espíritu.

Seguimos luchando en competiciones europeas, hemos llegado más lejos (hemos jugado Champions League), pero hemos perdido ese espíritu que nos facilitaba tanto las cosas. El espíritu de la pasión.

El estadio ya no se llena como antes, ni se empuja tanto como en aquellos años en los que se aplaudían hasta los torpes córners de Martí... ahora se escucha un murmullo en cada fallo defensivo o en cada ocasión fallada. No puede ser.

Para remontar el vuelo hay que resucitar ese espíritu, ese sueño de cada sevillista, esa pasión descontrolada en nuestra Bombonera, la pasión que desató Puerta con aquél golazo.

No cambia tampoco el que el Real Madrid siga robando Títulos, este año ha sido la Copa del Rey, y porque el Barcelona no estuvo a la altura en la final del miércoles santo. Qué semifinal más falsa y más mal montada tuvimos que sufrir aquí... y ahora se quejan porque el Barcelona es el favorito de la UEFA. Me río en tu cara Mourinho, con todo lo buen entrenador y estratega que eres y pierdes credibilidad diciendo esas tonterías. Qué vergüenza.

Qué asco la que han montado entorno a estos partiditos. Vaya manera de desprestigiar el periodismo nacional, ellos mismos se han representado en sus telediarios, en sus periódicos, lamentable.

Y a todo esto, nuestro Sevilla sigue en la pelea por plaza europea.
Soñar con la Champions quizás sea una quimera, pero volver a la Europa League no es nunca una catástrofe salvo por lo económico, ya que disputar competición internacional siempre es un lujo y un buen escaparate. Matemáticamente es posible llegar a la cuarta plaza, pero es muy complicado, sabiendo que el golaverage también lo tenemos perdido tras el partido de este domingo pasado, en el que sobraron balones y periodistas que lo denunciaron.

Hay una cosa que yo no comprendo, ¿cómo puede ser tan magnificado todo lo que hagan unos y tan minimizado lo que hacen otros?
¿Por qué hay un doble rasero en este país para medir las acciones según el autor?
Da asco el periodismo de este país, se salvan dos o tres profesionales que no tienen ni voz ni voto en los medios. Una lástima.

Vaya tela la que le han dado a Cristóbal Soria esta semana a cuenta de los balones que se lanzaron al campo durante el partido... pues tengo que decir que SÓLO UN PAR DE LOS BALONES FUERON ENVIADOS POR RECOGEPELOTAS, el resto fue el público (recogido en acta arbitral por el sinvergüenza de Undiano Mallenco -aunque haya acertado esta vez, no deja de serlo, recuerden que ha pitado la final de la Copa del Rey por su excelente arbitraje en la ida de las semifinales entre Sevilla y Madrid-).
Y, por cierto, ¿en algún sitio ha salido el empujón del madridista Diego López al recogepelotas que lo tira de espaldas? Es que ese tío está protegido y nadie se da cuenta. Igual que el impresentable de Marchena, que por mucho que haya sido de nuestra cantera el tío se comporta como un auténtico hi......ta cada vez que juega contra nosotros. Encima el entrenador dice que no le parece correcta su expulsión. Y tiene razón, debería de haber estado expulsado antes. Qué asco.

Con lo bonito que empecé el artículo y me he ido calentando poco a poco hasta llegar a esto. Voy a dejarlo, no me salen nada más que palabras desagradables hacia el fútbol que vivimos en nuestros país, vaya mafia.

Qué suerte tienes Antonio de no sufrir esto...

El domingo a las cinco de la tarde podemos mandar al Almería a segunda división. Por si no se acuerdan, el último partido de liga del año pasado fue el más importante de la Historia del Almería y se propusieron ganarlo a tope. Con un poco de suerte les devolvemos la moneda, pero esta vez haremos nosotros bien el trabajo, no como ellos, que no fueron ni capaces, pero apuntito estuvieron...

Un gol de los que se meten con el corazón.

By : Alex González
Cuando mi hermana y yo íbamos de camino a la Puerta de Jerez -aunque no llegamos a ser treinta personas en total (esperemos que si ganamos la Copa del Rey sepamos celebrarlo como sabemos y darle la importancia que ello tiene...)-, me pregunta: ¿Cómo ha metido Rodri ese golazo?.

Yo lo tenía muy claro. Sigo teniéndolo claro: lo metió con el corazón, de esa forma que sólo uno que siente la Camiseta y el Escudo puede hacerlo. Ni Kanouté, ni Luis Fabiano, ni el torpe expulsado de Negredo sería capaz de meter un gol así. Lo dijo el propio Rodri: "Puse todo el alma en el tiro".

Increíble.

Tanto como la profesionalidad enorme que tienen los jugadores del Almería. Son tan profesionales que dejaron de lado el "hermanamiento" entre andaluces.

Qué cosa más falsa eso del "hermanamiento". Yo a un hermano no le puteo así, intentando dejarlo sin sus propios sueños.

Arrierito semos... Esta mañana me acordé de la escena de la segunda parte de "El Padrino", en la que Michael Corleone se da cuenta de que su hermano le ha traicionado y se echa las manos a la cabeza. Resultó salir perdiendo el hermano al final de la película. Ojalá el Almería tenga que jugarse la permanencia el año que viene en nuestro campo...

Siento mucho decir que, durante esta noche y todavía algo de la semana, he sentido y sentiré mucho ser andaluz, estoy profundamente dolido y me da vergüenza ser andaluz. No existe Andalucía cuando de verdad importa. Ya nos veremos en la Capital, catetos.

Apartando los temas políticos y centrándonos en la noche de ayer, me gustaría decir que no sé por qué había tan poquita gente en la Puerta de Jerez. No sé si es que se están reservando para si ganamos la Final de la Copa del Rey o si es que ya tenemos una "indebida" mentalidad de equipo grande, cuando es la tercera vez que nos clasificamos para la Champions League. Esperemos que sea lo primero. Yo estuve allí con mi hermana, sentadito en uno de los bancos y yo estaba más contento que unas castañuelas...

Otros aspectos: ¿En qué coño está pensando Negredo?
Vaya forma más tonta de perderse la Final de la Copa del Rey. Además de que ya le habían advertido cuando insultó al linier la primera vez que le pitó fuera de juego, el colega insiste y vuelve a llamar "hijo de puta" al colegiado. Expulsado. Nos presentamos en Barcelona con dos delanteros muy justitos de físico y preparación, gracias a Álvaro Negredo. Alguien debería hablar con él seriamente y darle largas si no sabe jugar en nuestro equipo o tomarlo como parte importante del próximo proyecto si se centra una "mijita"...

Rodri y Luna. La cantera vuelve a sacar dos perlitas, como dice la prensa normalmente. La banda izquierda ha encontrado a un nuevo dueño. Si Adriano no sabe durar más de tres partidos seguidos sin lesionarse y Fernando Navarro no vuelve a tener el nivel que se le espera, el chaval que está en nuestro club desde Benjamines, será el Señor de la Banda Izquierda. Esperemos que siga dándonos tardes de gloria...
¡De Rodri qué queréis que diga ya!

Otra manita clave: Palop vuelve a poner el guante en el sitio justo en el momento indicado. En la segunda parte mueve un baloncito con más mala leche que la mar y se puede considerar un gol más. Ya nos echó el guante con el Barcelona en la Copa del Rey haciendo uno de los mejores partidos que le he visto al de L´Alcudia. Y qué decir del partido de vuelta en Getafe en las semifinales de la Copa...

Fin a otra temporada más. Y ya van tres entre los cuatro primeros en los últimos cinco años... Impresionante.

Ahora a pensar en el viaje a Barcelona. Supongo que antes de irme escribiré algo, pero esta noche soñaré con la Champions League e iré preparando las entraditas y el sombrerito.
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Yo ya estoy nervioso

By : Alex González
Y es que he visto en la web oficial del club la guía para los aficionados que viajen a Barcelona para ver la Final de la Copa del Rey. Y en una página hay una foto del Camp Nou que se me han puesto los pelos de punta... Impresionante, sólo jugarla ya me da una alegría y una ilusión enorme. Pase lo que pase, lo prometo.

Pero antes, la Final de Almería.

Partido en el que se debe completar y finiquitar el auténtico objetivo de nuestra temporada: quedar entre los cuatro primeros para disputar Champions League la próxima temporada.

El fin de semana pasado fue un auténtico calvario tener que jugar contra el Barcelona el cuarto puesto obtenido la jornada anterior, tras una Victoria del Sevilla ante el Racing y una derrota del Mallorca frente al Real Madrid.

Gracias a Dios, el Deportivo de la Coruña nos echó un cable (Gracias, hermanos) y le quitó los tres puntos al equipo balear que nos hubiesen quitado cualquier tipo de esperanza de quedar cuartos este fin de semana.

Por ello, debemos luchar por estos tres puntos como si la vida nos fuera en ello y es que prácticamente es cierto. Basta con hacer lo que hagan los mallorquines, pero prefiero asegurar ;)

Terminar la temporada en un cuarto puesto después de tantas convulsiones internas (lesiones innumerables, destitución del entrenador, partidos de infarto como hacía mucho tiempo...) no está nada mal y, además, nos jugamos la Copa del Rey, que con llegar a la final deberíamos estar también supercontentos (no olvidemos las fatiguitas contra el Barcelona y qué decir del partido de vuelta en Getafe...).

En fin, no debemos más que alegrarnos de haber conseguido lo que ya tenemos y empezar a corregir fallos de cara a la próxima temporada, en cuanto a lo que planificación se refiere (cosa que me consta que ya se hace y desde hace bastante tiempo...).

Almería la gran final, Barcelona el Gran Final.

El Atlético de Madrid se ha proclamado esta noche campeón de la Copa de la UEFA frente a un debilísimo FullHam y sufriendo bastante, de hecho, tuvieron que disputarse los 120 minutos de prórroga, algo que nos viene "un poco bien", ya que seguro que les afecta al estado físico -más si empiezan con las celebraciones y no acaban hasta el domingo con el de liga incluído-.

No sé si esto les vendrá bien para su moral: es decir, pueden sentir satisfechos y "relajarse" el próximo miércoles o pueden venirse arriba y jugar la Final de Barcelona como no han jugado en toda la temporada.

Lo único que sé es que si hoy el FullHam hubiese sido el Sevilla Fútbol Club, podríamos haberles ganado sin muchas complicaciones y con una estrategia clara: tapar al uruguayo Forlán (que dicho sea de paso, la selección de su país pide fervientemente que el jugador esté el día 17 con Uruguay y no juegue la Final con el Atlético de Madrid, algo que nos facilitaría las cosas bastante) y, si acaso, al nuero de Maradona, Agüero. Por el resto, jugar bien, como nosotros sabemos y podemos hacer, al estilo de nuestro "cien por cien". Porque creo que los dos equipos están muy igualados, pero el Sevilla quizás esté un poco por delante en todas las líneas -la defensa del Atlético es bastante mala y el centro del campo es sólo Simao-.

Así que nada, a seguir esperando, a seguir soñando, a seguir peleando por llegar a la Copa de Europa el año que viene.

Todos con el Sevilla en Almería.

Vamos Sevilla, vamos campeón...

Puerta.

By : Alex González
Victoria del Sevilla Fútbol Club ante el Getafe, nuestro rival en la Final de la Copa del Rey. 4 a 1. Con goles de Luis Fabiano, Navas, Kanouté y Kerzhakov por parte sevillista y Pablo Hernández por parte getafense. Tuvo que quedarse con nueve el equipo madrileño para que el Sevilla Fútbol Club pudiera hincarle el diente. Pero eso hoy no importa. Lo que importa es el grave estado en el que está ingresado Antonio Puerta en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

En la primera parte, Puerta protege un balón que sale por la línea de meta y sin ningún golpe, ni acción violenta, Antonio Puerta se desploma y no mantiene durante unos segundos la consciencia. El doctor Ribas pide su sustitución inmediata y Juande hace caso. Puerta sale por su propio pie hasta el vestuario, donde supuestamente vuelve a desvanecerse. El equipo médico del club pide urgentemente una ambulancia y es trasladado a un centro hospitalario, el Virgen del Rocío. Entra con cierta estabilidad, pero a las dos de la madrugada, el primer parte médico oficial habla de un estado "muy grave" del jugador nervionense. Hasta ahora no ha habido ningún parte médico más. Esperemos que todo salga bien y que se quede en una desgradable anécdota. Ahí se habrá terminado el partido que comenzó a las 22 horas del sábado.

Da igual ahora el resultado. Da igual cuatro que veinte goles. Lo que importa es la vida de ese jugador que nos abrió las puertas a lo que hoy día vivimos en Europa.

Ánimo, Antonio Puerta.



Más información en la web oficial del club.
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Liga comprada

By : Alex González
Llevo dos días que no sé que escribir del partido del sábado. Tengo una sensación extraña: por un lado me siento enormemente CAMPEÓN de liga, por otro, hemos perdido la Liga (prácticamente, no veo capaz al Nàstic de vencer al Barcelona y el Mallorca al Real Madrid...) teniendo una gran oportunidad de Oro. Es raro, extraño.

Del partido decir que Luis Fabiano, como al principio de Liga, ahora al final tampoco me gusta, no está a la altura de un equipo como el nuestro, en el que es necesario estar despierto y avispado. Que hemos tenido muy mala suerte con las lesiones de Adriano y Navas a última hora (que se unen a las de Kerzhakov y Kanouté...). Así como la asignación del árbitro, Iturralde González que, curiosamente, es el árbitro de la Final de la Copa del Rey. Qué chulo pinta. Qué imbécil fracasado. Qué pena de persona. Qué orgullosos tienen que estar los familiares de su rama más MAFIOSA Y CORRUPTA. Ojalá sufras de la misma manera que castigas.

Y poco más. Si a caso, el artículo de prueba que le he mandado al administrador de "HASTALAMUERTE.NET":


"Lástima, indignación y orgullo. Eso es lo que sentimos ahora todos los sevillistas tras el triste empate con el Mallorca, en el que se nos aleja la Liga y sólo un Milagro podría dárnosla, tras los empates de Madrid y Barcelona con Zaragoza y Espanyol, respectivamente.
Lástima porque tuvimos muchísimas oportunidades y un Mallorca “profesionalísimo” que luchó hasta el final por una Victoria en su feudo nos impidió el llevarnos los tres puntos.
Indignación por la lamentable actuación, una vez más, del colegiado Iturralde González, que no pitó tres posibles penaltis y favoreció claramente al Mallorca. Bueno, en realidad lo hizo al Real Madrid… Demostrando así quién manda en la Federación.
Orgullo sentimos todos los que hemos disfrutado con un equipo que ha hecho la mejor temporada de su Historia y el mejor fútbol español y casi europeo. El equipo que ha sido Campeón de la Copa de la U.E.F.A., Campeón de la Supercopa de Mónaco, el equipo que está en la Final de la Copa del Rey y todavía tiene posibilidades, matemáticas sí, de conseguir el título liguero y que, por supuesto, está clasificado para jugar la Champions League.
Pues nada, luchemos hasta el final, tenemos que jugar contra el Villarreal y vencer para que, si perdemos la Liga, sea con las botas puestas y con todo el Honor y la Dignidad del mundo."
Vamos mi Sevilla, vamos campeón…
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