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Para empezar, no creo que esté mal

By : Alex González

 

Puede que imbuido por la libertad que dan las vacaciones en cuanto al manejo del tiempo, me he puesto a escribir de nuevo en este blog, aunque soy incapaz de firmar un juramento en el que prometa hacerlo cada semana. De momento, escribo esta jornada. Carpe Diem. Y hago un breve análisis personal de lo que hemos vivido en pretemporada y en el primer partido de liga, teniendo en cuenta que cada vez entiendo menos de lo que llamábamos fútbol y que las canchas, banquillos y vestuarios me quedan muy lejos, aunque cada dos domingos vaya a nuestra Bombonera.

No es de tontos ilusionarse. Más que ilusionarse, motivarse. La actitud de los jugadores no tiene nada que ver con la de la pasada campaña. Y confiar en Cordón no está de más, aunque lo veamos como a 007 con las manos atadas, a punto de sufrir un ataque del enemigo y esperamos que resuelva la papeleta y se suelte... porque, no obstante, es innegable que de calidad vamos tan sobrados como terminamos el año pasado. Por lo que, está bien motivarse, pero sin hacer el tonto.

La defensa no permite pensar en algo que no sea la pelea por los 41 puntos. No ha habido un partido en pretemporada y, por supuesto, en estos noventaitantos minutos que llevamos de liga, en el que no hayamos visto un pifiazo, un marcaje penoso, un posicionamiento descolocado y una llegada a destiempo. Es cierto que en mi casa hemos empezado la liga discutiendo sobre un leve empujón que sufre Akor en área bilbaína:

- Papá, eso no nos lo pueden pitar...

- Si llega a ser al revés, nos lo pitan...

- No creo.

Al momento, un roce leve de espaldas, con los dedos de Nico Williams a Juanlu lo sancionan como falta. Aunque es a favor del Sevilla FC, blasfemo sobre lo que se ha convertido el fútbol actual. El partido sigue.

Pocos minutos después, nos pitaron la infamia que abrió el marcador, cuando el Athletic estaba fuera del partido, con varias llegadas de Akor, Idumbo y Lukebakio, con los laterales desbordados... le dieron vida. Y qué pena que no pueda yo, en mi humilde blog, pensar que lo hicieron queriendo, que todavía hay gente con el argumento ese de la "humanidad", justo dos días después de la reunión del CTA y del informe en el que se dice y explicita que ese tipo de penaltis no se deben pitar... El mencionado CTA ya no lo dirige Medina Cantalejos, pero los violentos provocadores de cada fin de semana siguen siendo los mismos o de la misma calaña. Supongo que ahí debo cortar mi retahíla de adjetivos, para no machar este blog ni que nadie que me lea piense que soy un desequilibrado (los más cercanos no necesitarían el blog para confirmar nada). Tengo un trabajo y una familia que alimentar, como esos árbitros sufridos, y no debo ensuciar lo que ahora se llama "mi imagen personal", que me perjudique porque les llegue a mis jefes o vete tú a saber a quién... supongo.

Antes de llegar al descanso, el Athletic se presenta con un 2-0 que ni ellos mismos se creen y que nos deja como al que le han dado dos hostias sin saber de dónde venían. Ahora vuelvo al tema de la defensa. Ni los laterales ni los centrales me inspiran la más mínima confianza. Pueda valer Juanlu lo que pague el Nápoles de los Austrias y los Borbones, ya se bese el escudo y lo sienta Kike Salas como el mayor de los sevillistas... imposible. No hay partido en el que cuando llega el rival a línea de tres cuartos, no se me suban los testículos a la garganta. Carmona, ni por la izquierda ni por la derecha. Y si, además, por las circunstancias, es obligatorio retrasar a Gudelj... entonces chimpún. Gudelj es mejor cuanto más lejos de nuestro área, siempre disponible para un disparo lejano y nunca marcando al hombre, porque lo pierde... Hay que fichar a un central y darle ficha a Suazo. Los goles llegarán, como están llegando con esta línea defensiva de blandiblú. No se construye como nos gustaría, vale. Pero creo que es más urgente reforzar atrás que buscar un "mago". El juego directo existe y solo hay que saberlo hacer. Pero empezar hay que empezar desde atrás. Y no podemos ni empezar con lo que tenemos. Porque terminar, todo lo que termina con lo que hay, termina mal. El constructor estoy seguro que, cualquiera que sea, cobra como un demonio y su fichaje cuesta más que levantarse temprano. No es prioridad, ahora mismo es un lujo.

Se han visto cosas de Akor, que ya es más que todo lo que hubo el año pasado. Seguimos con bastante dependencia de Lukebakio, pero para eso están las estrellas, para que resuelvan. Vi a Januzaj con ganas, pero me fío muy poco, como es lógico. Ni entiendo con qué vergüenza torera se presenta el tío para volver a la oficina, como el que no tiró el portátil a la basura, se meó en la mesa del jefe y provocó un incendio... en fin, ya veremos en qué queda.

Del resto, poco cambio. ¿De qué juega Sow? Es algo así como un segundo punta... no sé. La verdad es que si al nota lo ponen todos los entrenadores que hemos tenido desde que lo fichamos, imagino que será una pieza fundamental... Pero entender, no lo entiendo.

¿Algo más? Puede ser que se me escape algo. Seguro que sí. Pero como primer post de la temporada, va que chuta. El siguiente partido, siempre el más importante, nos jugamos mucho contra el Getafe, que esta semana ha barrido al Celta con la briega de siempre y con la cara de víctima pobre con la que se presenta en todos lados. Para construir un proyecto, viene bien ir poniendo los cimientos en nuestro campo, que este año, sí o sí, debe ser un fortín. 

  Foto Agencia EFE.

Decencia

By : Alex González

 Me cuesta pensar que he abierto el blog de nuevo para dedicar un artículo al actual Sevilla FC... Fui de los primeros en jugar a periodista deportivo en las redes; hasta que vi que cualquiera podía hacerlo. No se me dan bien los microrrelatos; yo necesito escribir artículos como el presente, en el que no sea necesario reducir al máximo. Y como ahora todo se dice en menos de 140 caracteres, estos posts son aburridos, demasiado extensos, sobrantes. Casi como el Sevilla FC de esta temporada.

 

Teniendo en cuenta que cada año que ha pasado desde que dejé de escribir en esta web he ido sabiendo menos de fútbol, me puedo permitir la "egocentricidad" de expresar mi opinión. Esto funciona así, ¿verdad? No creo que use demasiados tecnicismos, también los he ido perdiendo; me he convertido en un aficionado de manitas metidas en el fachaleco y respaldo caliente del asiento durante los 90 minutos. Comento lo justo. Insulto lo justo. Aplaudo lo justo. Silbo lo justo. Pero ya basta. Esto es infumable. Ya no soporto más y empiezo a parecer la niña de los unicornios de Gru (¿se nota que ahora tengo hijos pequeños?).

 

Traigo de la novela de Parque Jurasico (el libro, no la película) el siguiente párrafo, cogido de un diálogo de uno de los protagonistas, Ian Malcom (Jeff Goldblum en el film):

La mayor parte de las distintas clases de poder exigen un gran sacrificio por parte de quien quiera tener ese poder. Hay un aprendizaje, una disciplina que dura años. Cualquiera que sea la clase de poder que se busque. Presidente de la compañía. Cinturón negro de karate. Gurú espiritual. Atleta profesional. Sea lo que sea lo que se persiga, hay que invertir tiempo y esfuerzo. Hay que sacrificar muchas cosas para lograrlo. Tiene que ser muy importante para uno. Y, una vez que se alcanza, es el poder de uno mismo; no se puede delegar: reside en uno. Es, literalmente, fruto de nuestra disciplina.


 No sé de accionariados ni historias familiares problemáticas. Solo sé trazos de lo que se atreven a publicar los periodistas y la bilis derramada por redes sociales. Pero estoy muy cansado. El Sevilla FC no es más que otra empresa andaluza, sevillana, de esas que siempre las dirigen catetos con dinero (hay honrosas excepciones, tanto de empresas dirigidas como de directivos con cultura). Pero antes tenían Decencia. Ahora, herederos, ya sean niños pijos malcriados o puretas educados a la sombra de los billetes, y viejos chochos, quieren enriquecerse sin tener idea de cómo llevar una empresa, sin apenas cultura de la comunicación (vaya vergüenza ajena cada vez que hay que escuchar a Castro, Junior...), y sin apenas una migaja de honor o amor propio, orgullo, que les haga salir de allí con un poquito de dignidad. Hay mucho dinero y la codicia les puede. Pero los que se llaman salvadores inspiran menos confianza. Lo que ocurre es que, cuando pierdes un derbi porque no tiras a puerta y no eres capaz de nombrar un once titular, cualquier opción es mejor que la presente. Lo que nunca llegábamos a pensar es que esto de las Sociedades Anónimas traería la posibilidad de que béticos pudieran dirigir la entidad nervionense. Pero, claro, es que lo de la Decencia es más importante de lo que a priori era un simple detalle moral.

 

No, lo de manifestarse no es buen plan. Para pasar una previa con los colegas, vale, pero por más de negro que te vistas, como un malote, por más botes de humo y cartelitos amarillos que saques, si no tienes dinero puesto, no pintas nada. El fútbol ya no es de los aficionados. El fútbol romántico murió. Y si consideramos manifestarse como un modo de presión, incluso empleando la intimidación, aviso que es absurdo emplear métodos mafiosos con gente que ha sido Mafia toda su vida (o el hijo farlopero con discursos manidos, repletos de clichés y frases maniqueas de un antiguo capo de la Mafia). Porque, vuelvo a insistir, lo de la Decencia es importante. Y aquí les falta.

 

No puedo ir al Corte Inglés y protestar por que el Belros y el puesto de empanadillas argentinas están en el sótano y ahí no ganen tanto. Porque yo no soy accionista. Y, por mucho que nos hayan engañado con lo de que "el cliente siempre lleva la razón", lo primero, puede que no la lleve, y, segundo, ellos dispondrán según su pasta. Pues como en el club.

 

Como no sé de familias de Utrera, ni de todo el embrollo de padres e hijos, ni de las opciones existentes, solo puedo entristecerme e indignarme por lo mal que ha gestionado el club todo el dineral que entró por la participación en Champions, por los títulos, los fichajes... y esperar que, en algún momento, en el péndulo de la historia, volvamos a disfrutar del oro de la segunda década de este siglo.

 

En cuanto a la plantilla, la veo mejor que la del año pasado. Y no porque tenga algún conocido en la dirección deportiva... sino porque nos quitamos morralla. Morralla en el sentido del compromiso y/o de la calidad en algunos casos. En verano vino gente flojita, no nos engañemos, pero con mejor actitud. De todos modos, lo que peor veo, y es fundamental, es el entrenador... Madre mía, con el voto de confianza que le llevo dando desde el principio de temporada, y cada vez me lo pone más difícil. Está mermando a todos y cada uno de los miembros de esta plantilla, con esa idea estúpida y moderna de morir con una estrategia. Ni que decir tiene que, ponga al delantero que ponga, lo va a terminar friendo. Porque con la filosofía ridícula del fútbol "preciosista" de los cojones, cuando no hay nivel suficiente, termina frustrando a todo el mundo. Tampoco digo yo que tengamos a Inzaghi, Ronaldo y David Villa, pero es que no le van ni a llegar balones para que puedan demostrarlo...

 

Los extremos son Konopliankas pero con menos mercurio en la sangre; niños muy rápidos que se caen cuando encaran. Lukebakio es el tuerto en el país de los ciegos. La defensa es un coladero municipal, pero en el que trabajan los chavales más comprometidos y con más huevos, y a los que les cuesta, como a mi amigo "el parra" del colegio, coger una a la primera. El centro del campo... es que no sé a qué juega el centro del campo ni cuál es la función de cada uno cuando tenemos el balón: Agoumé, Saúl, Sow, Peque (¿este por qué no juega? ¿qué le pasa a Pimienta con Suso?). No sé. Me estoy calentando conforme escribo esto, porque me parece tran frustrante, tan desesperante lo que llevo viendo, sobretodo, en las últimas semanas, un quiero y no puedo, un parece que hago algo pero no... que prefiero parar.

 

Tenía que soltarlo de alguna manera. Al menos, ya me he desahogado. Opiniones algo discutibles, supongo, extensibles en el aspecto deportivo. Quizás he trivializado muchísimo, del tema accionarial y en lo meramente futbolístico, pero creo que no merece la pena seguir. No soy ningún experto, ni leo mucho la prensa, ni estoy en "el ajo". Simplemente voy al fútbol, con un poquito de amor por el equipo y algo de Decencia




Nunca nos entendimos

By : Alex González

- Me echan, Alejandro.
- Lo imaginaba.
- Ya. Como todos.
- ¿Te echan o te vas?
- Las dos cosas, pero más lo primero.
- Lo siento, yo esperaba un poco más.

Y nos quedamos mirando, en silencio, ambos con las manos metidas en nuestras trencas azul marino -la que me pongo los viernes para diferenciarla del Hilfiger del resto de la semana y-, protegiéndonos de la leve brisa de las 8 de la mañana.

- ¿Te vas ya?
- Voy antes a hablar con el presidente, pero sé que me va a echar.

La chica de la venta, Elena, ya me conoce porque voy todos los viernes con mis compañeros del trabajo a desayunar, se nos acercó con libretita en mano -qué irónico- esperando la comanda. Café muy cargado para Pablo, "artesana" entera con jamón y un zumo de naranja natural para mí -"con un sobrecito de azúcar, Elena, cariño, que la última vez estaba más fuerte que un tronista de Mujeres, hombres y viceversa"-. Pablo no abría la boca mucho más de lo que le producían los pequeños surcos debajo de la nariz. No sonreía, pero tampoco parecía preocupado.

- Creo que no has llegado a entender esto. Poco carisma te he visto, Pablo.
- El que tengo, ¿qué querías? ¿que me convirtiera en Emery?
- Ya, pero en esta ciudad tan caliente... ya te avisé.
- Y te pedí que me ayudaras.
- Eso es otro rollo.

Vinieron las bebidas. La tostada se retrasó, aunque intenté meter presión mirando hacia la barra insistentemente. Pablo dió un sorbo a un café muy negro y caliente, como lo que nos venía a todos los sevillistas que nos quedábamos aquí. Él se iría a Soria, pero el equipo hundido, por debajo de Champions y con una defensa propia del campeonato de fútbol 7 de una urbanización en un pueblo de la carretera de Cádiz, nos lo comeríamos nosotros; eso él no lo comprendía. Como nunca comprendió que morir con unos ideales no te hace más listo o más fuerte; muestra una debilidad absoluta de cara a la preparación de un partido. "Que se prepare el resto". Pero no. No somos el Barcelona. Y a Dios gracias también.

- Puede que vuelva Monchi.
- Algo de eso me he enterado. ¿Quién te sustituye?
- Supongo que Joaquín.

Hice una mueca de aprobación, mientras vi llegar mi entera con jamón. Le eché aceite. A la tostada, no a Pablo.

- Bueno, espero que te vaya bien, muchacho. Creo que no tengo mucho que decirte. No me llegaste a comprender cuando te dije lo del Mudo.
- ¿Pero cómo quieres que ponga a Vázquez con el mierda de 2019 que me lleva?

Lo miré en silencio, sin gesticular. Seguía sin comprenderme.

- Joder, Alejandro, todo no está en Vázquez. ¿Has visto a los defensas? Joder... hostias...
- ¿Y el sistema? Sabiendo lo que había, ¿tú piensas que es lo mejor? ¿la puta defensa de tres?
- Es mi sistema. Y tenía que morir con él.
- Pues has muerto. Y veremos a ver si no nos has matado a los demás.

Miraba Pablo a otra parte por evitar un duelo de miradas.

- Es la primera vez que le llevo la contraria a un entrenador con la defensa de tres desde que estaba en Los Mares con Selu Pérez, carajo. ¡Qué empeño!
- Es mi sistema.
- Pues quedátelo, pero ya sabes que no funciona siempre.

Durante un minuto, mientras me deleitaba con algunas betas de tocino y me chorreaba una pequeña gota de aceite hasta la muñeca, se mantuvo un silencio incómodo, sólo interrumpido por el resto de comensales que desayunaban también en aquella venta junto al aeropuerto, en la vía de servicio próxima a las oficinas de AIRBUS.

- No me extrañaría que te fuera muy bien en otro sitio. Siempre me has parecido buen entrenador.
- Gracias, veremos a ver. Ofertas no me van a faltar.
- Eso espero.

Miré la hora en mi nuevo Samsung G3 Frontier -atrás quedó aquel Viceroy de plata de mi mujer, ahora tenía uno más moderno, también regalado por ella en mi último cumpleaños-. No sólo tenía que aligerar para volver a la oficina, sino que además este viernes iba a ser imposible cumplir lo de los 6000 pasos que te impone el cacharro; el agobio que me entró fue máximo. Como cuando recordé que el sorteo del resto de la Europa League era en pocas horas; me estaba enervando. Entonces recordé la noche anterior, en la Peña Sevillista Macarena; los "boleones" a nuestros delanteros -africanos europeizados que medían tan poquito como para entrar en la cuadrilla de un palio-, frente a los defensas del equipo checo -unos señores de más de 1´90-; me puse muy nervioso.

-Bueno, me tengo que ir, Pablo. Que te vaya todo muy bien. Tú te vas, o te echan, pero nosotros aquí seguimos pringando. Esto sigue.Y tenemos que ir a por la cuarta plaza.

Extendí la mano, me hizo una pequeña sonrisa, casi una mueca, y me la estrechó, despidiéndose de mí, agradecido de ser el único entrenador que se ha llevado dos artículos seguidos en el blog.


Una copa de retirada.

By : Alex González

Pongamos que estamos en el bar de un hotel, céntrico, de lujo. El bar sirve cócteles - o cocktails-. No me importa porque yo no bebo. Pero pongamos que esa noche -porque era de noche, después de un partido- estaba bebiendo un cóctel exclusivo que el barman sólo me prepara a mí. De fondo, sonaba un piano y algún instrumento más, interpretando canciones de jazz suave, en plan "chill out" que se dice ahora. Era el hilo musical que salía por unos altavoces discretos, puestos en las esquinas del bar. El camarero -barman dije antes para darle cierto toque snob- llevaba la típica chaquetilla blanca de estos sitios tan elitistas, y llevaba un rato recogiendo las mesas, limpiando la barra y organizando cosas en el almacén de dentro. Ya no quedaba nadie salvo yo en el bar. Quedaba poco para cerrarse. Miré la hora en el Viceroy que me regaló hace unos años mi mujer, casi ex-mujer a cuenta del fútbol. Era tarde. Muy tarde.

-Menos mal que te has quitado la chaqueta verde. Vaya si era fea.

-Pero yo el verde lo llevo dentro, don Alejandro.

-Sí, por eso eres tan feo.

Se rió con mi comentario. Volví a agachar la cabeza y a mirar el fondo del vaso con lo que quisiera Dios que llevase aquél cóctel exclusivo. Alguien llegó por detrás y se sentó en la banqueta alta de al lado.

-Póngame lo mismo que al caballero.

El camarero me miró buscando aprobación, para que tuviera mi permiso y poder reproducir el mismo cóctel a otra persona. Asentí con un breve gesto, sin levantar demasiado la cabeza ni apartar la vista del interior del vaso. Su voz sonaba de fuera, como de Castilla.

-¿Qué ha pasado al final?- pregunté sin mucho interés.

-Pues lo que tenía que pasar.- me miró y esbocé una ligera sonrisa, soltando un pequeño gruñido simulando un "Entiendo".

-¿Qué quieres que haga? Hasta que no entren en dinámica los nuevos delanteros, aquí no hay quien tire entre los tres palos...

-Ya te lo avisé. Por lo menos esta vez teníamos portero...

-Sí, joder, y veinte mil ocasiones para meter un gol de mierda. ¡Y vaya presión metéis en este pueblo!- parecía desesperado.

Hubo un pequeño silencio. El saxofón retomaba la acústica del bar y dejaba al piano en un segundo plano. Me giré y sonreí a Pablo:
-Señor Machín, sé que para uno de Soria esto puede ser el caos más absoluto: la ciudad, el club, la afición... aquí estamos locos. Lo sé, lo sabemos. Como una puta cabra. Poco a poco irá sabiendo cómo funciona todo, no es fácil. Lo comprendo. Pero tenga una cosa clara: los locos somos nosotros, la grada. No se engañe con lo que suene en sus despachos, lo que le digan, lo que le vendan... bah, pase. Usted oiga a la grada. Puede que la mayoría no tenga ni puta idea de fútbol. Casi nadie sabe. Pero tienen una cosa muy clara: el escudo no se mancha. No sé qué conocerá de otros clubes y de otros sitios, esto es otro mundo, esto es Sevilla.

-Me lo avisaron.

-Entonces le habrán avisado que el NON PLUS ULTRA lo inventamos aquí. No hay más allá. Morirán con su idea, con su equipo, en su estadio. No les toque los cojones, coja una espada y vaya con ellos, pero nunca contra ellos.

-Lo critican todo.

-Sí, es una mierda, pero funciona. Mucha gente ha fracasado aquí por tanta exigencia, pero ya le aviso sobre lo que ha visto esta noche: una celebración desbordada por llevarse más de doce años sin ganar un derby en su campo. Después les toman por el pito del sereno y en menos de un mes pasas de Campeón de Europa a triste colista conformista. Aquí se pide sangre si no se consiguen metas. Ya te he dicho que la mayoría de los que critican no tienen ni puta idea de fútbol. Téngalo en cuenta y sepa muy bien diferenciar las voces. Pero le insisto, vaya a muerte con la grada. Y déjeselo claro a los chavales.

Volví a girarme, el consejo o advertencia me dio sed. Di un nuevo trago y estuvimos un rato en silencio. Él me miraba cada dos por tres, como queriéndome decir algo que no se atrevía. Yo levantaba la mirada de vez en cuando y clavaba mis ojos en las botellas de ginebra que había en la estantería de detrás de la barra. Localicé el equipo de música que conectaba con el sonido ambiente. Por un momento sentí las ganas de saltarme la barra y arrancar el dispositivo de una patada, para callar al puto piano. Pero entendí que esa musiquilla le daba cierto glamour a la conversación y a la escena, al más puro estilo de una película de espías o de fugitivos de los años 40 estadounidenses.

-¿Has pensado ya lo que te dije?

Sabía que me lo preguntaría. Seguíamos mirando a los vasos. Yo tenía el mío entre las manos, tocándolo levemente con la punta de los dedos. Él tenía los brazos cruzados y los codos apoyados en la barra, parecía que quería mover el vaso sólo con la mirada.

-Sí, sigo sin querer volver, señor Machín.

-Sólo serían unos meses, mientras me hago con el equipo y la ciudad.

-Para eso están Joaquín y Carlos.

-Demasiado profesionales, demasiado sevillistas.

-¿Yo no lo soy?

-No lo sé, tú no cobras por fútbol. Ellos sí.

Sonreímos y le tuve que dar la razón. Entonces, en un nuevo silencio, sonó el chasquido del hielo en mi vaso, se derretía y se iban acomodando los cubitos en el fondo.

-Ya estoy casado, señor Machín. Casado y cansado. Quiero ver los toros desde la barrera, Ya sabe que aquí somos muy aficionados a los toros, ¿verdad?

-Sí, lo sé. Pero eso, "desde la barrera"...- asentí nuevamente con un gruñido.

-Deja lo de los aviones, sólo un tiempo, seguro que lo entienden en tu empresa.

-No, yo soy ingeniero, señor Machín, lo del fútbol ya pasó. Adiós, aquí esta mi pizarra, mis fichajes y el que quiera que me pida los petos, que los tengo hasta lavados y planchados.

-No sabes lo que te pierdes.- me advirtió Pablo.

-Sí, lo sé, por eso prefiero verte desde fuera. Leer Twitter, reírme, utilizar palabrotas cuando un sinvergüenza nos robe un partido, odiar otros escudos...

-Algún día volverás y el Sevilla será tu casa.

Me bajé de la banqueta y recogí mi chaqueta. Hasta ahora no he dicho que, aunque hiciera calor, yo llevaba chaqueta porque era un sitio elegante, pero sí, llevaba camisa y traje, como Pablo. Solté un billete de diez.

-Esta vez pago yo.

-¿Ya te vas?

-Sí, demasiado tarde. Ah, una cosa antes de irme.

-Dígame.

-No quite nunca al Mudo Vázquez. El Mudo, señor Machín, el mudo es la clave.- decía mientras me alejaba con la chaqueta al hombro y la mirada de Pablo Machín en mi espalda.

El 11 o el 13.

By : Alex González

A finales de los 90 y comienzos de los dosmiles (no sé cómo se dice esa primera década del siglo), dejé de ir acompañado al fútbol y empecé a realizar estación de penitencia yo solo. En todos los sentidos. Tanto en Semana Santa a la Catedral como en todo el año al Sánchez Pizjuán. Nunca fui pesimista, siempre pensaba que íbamos a ganar. Pero siempre. Aunque conforme iba entrando al estadio, me iba conformando con el empatito.


Lentillas al canto, porque las lupas podrían pegarse un carajazo cuando celebrara un gol en mitad de los Biris (sí, tíos, yo era un malote cuando era un teenager). Sudadera de Umbro, calentita, con más años que un bosque y con cremallera metálica que me metía en la boca durante todo el camino con tal de no hablar ni con mi madre. Después la sustituyó una Joma, que todavía me sigo poniendo, con su cremallera más blandita, como de silicona. Hace más agradable la mordida. Bonobús que al menos tenga dos piques por gastar, con transbordo, que yo era un niño de barrio. Y hora y media antes del partido ya estaba el menda bajando las escaleras de dos en dos. Portazo con la bufanda en la muñeca y a esperar el autobús. Me daba igual el 11 o el 13, ya veré dónde cogería el C1, pero el primero que viniese es al que me subía.


Pesimismo ninguno. Amaba a Caparrós. Amaba mis colores. Mi escudo. Y non plus ultra. Sentado en la grada, un huevo antes de tiempo, soportando el “I punto publicidad”, “It’s my life” de Bon Jovi y diecisiete “Tecafil tiene la solución”, además de los versionados perfectamente y de manera brillante por mis compañeros de grada con aquel “Benjamín tiene la solución”.

Salen a calentar los porteros. Monchi, Olsen, Notario, Esteban… Salen a calentar los jugadores rivales. Algún que otro abucheo. Alguno más fuerte de lo normal si se trata de un exbético. Enormes clases de zoología y de coaching sobre la madre del árbitro. Pelaba pipas cuando me acordaba de comprarlas.

Se acabó el partido. Normalidad absoluta. Con la cabeza más metida de la cuenta en la sudadera era señal de un 2 en la quiniela. Con las manos en los bolsillos de la sudadera, sobresaliendo la bufanda que seguía amarrada en la muñeca, señal de que había sido una humillación. La Victoria no hacía falta suponerla en mi cara. Parada del 13 en el Hotel Macarena. Parada del 11 en el Bazar España. El 13 me gustaba más, pasaba con más frecuencia. Había más personajes.

Veinte años de carnet, veinte años en los que, salvo cuando salieron Pastora Soler y Antoñito en la misma campaña de abonados, nunca le di más importancia de la que creo que debía tener. Y todavía, a día de hoy, hay gente que me dice que la campaña no le ilusiona. O que los fichajes no son lo que esperaban. O que este año la camiseta no es como él quería, que es muy simple o que es muy hortera, depende del núcleo en el que hable.

Pues tío, yo a estas alturas de julio voy a la taquilla con los ojos cerrados. Bueno, ya lo hago por internet por si me toca la camiseta. Y me da igual cómo sea. La prefiero blanca, como todas las que tengo, salvo la azul marino con el cuello blanco. Y el escudo, que venga el escudo, la razón de todo. Porque esa es la razón, el escudo. Paso de fichajes, de entrenadores y de su puta madre. Los conoceré o no, me gustarán o no, pero ilusionar me ilusiona cada nueva temporada, porque es el Sevilla FC. Porque es mi equipo. Y me ilusiono como en los últimos 19 años de carnet y los 6 ó 7 anteriores, que uno empezó por el 94 a conocer el fútbol con cierto sentido y desde entonces no me he bajado del burro. Y si empecé con Maradona, Suker, Zamorano o Buyo, después me tragué más de un Camacho de entrenador y un Marinakis, Machlas, Axel o Casagrande de portero. Que daban vergüenza hasta verlos en el FIFA 97 en la Mega Drive y prefería editarlos y ponerles el nombre de mis compañeros del colegio. Conmigo como delantero estrella, claro está. Hasta los amistosos me ilusionan en verano. Que los de Rota estaban graciosos, pero los amistosos en el Emirates de Londres me hacen más gracia. Amaba el Carranza y el Colombino, con premio. Pero se los cargaron. Nunca caímos bien por allí, pero nos invitaban porque necesitaban el dinero de los veraneantes. La gente se vende fácil cuando es un ruina envidioso. Llegaron las previas y las Supercopas y esos torneos ya no tenían ni a gente de la mitad alta de Primera División. Fuera torneitos chorras. Ahora con los Grandes. Más ilusión al saco.

Ilusión. Pues claro que tengo ilusión, cojones. Como cada año. Ahora ven, cuéntame todos los rollos que quieras y déjame que me vaya a la grada, que esto empieza ya y en Gol Norte, mientras que pueda, estaré viendo al Sevilla FC. Callaito, como siempre, disfrutando y sufriendo a partes iguales, pero callaito. Eso es, callaito. Estarse callaito y mira p’alante. Nuevo Sevilla FC, nueva temporada, pues a ilusionarse, como siempre.

Para concluir la 2015-16...

By : Alex González

Estaba planeando escribir este artículo desde que iba de vuelta en el autobús en la Final de Copa, del pasado domingo 22. Lo tenía todo ya super-pensado y hasta el día en que lo iba a publicar. Pero de pronto, de golpe y porrazo, la noticia de la semana me golpeó y me dejó sin un esquema claro para el post de hoy, con el que concluía la temporada.

Monchi se va. Vaya acojone nos ha entrado a más de uno.
He de decir, que entre lo que me fío de un periodista deportivo y de las vueltas que sé que dan las cosas en el mundo del fútbol, no perdí los nervios ni llegué a pasarme por el estadio como algún que otro friki ha hecho en estos dos días, desde que se corrió la noticia.

Finalmente, y para que yo pudiese escribir este post en condiciones ;) el Sevilla FC ha publicado en su web oficial que Monchi no dejará el equipo, puesto que lo une un contrato hasta 2020. 24 horas de pajeo mental en twitter -y las que nos quedan...-, para que al final todo se resuelva con un "po seguimos igual, pero en raro".

Evidentemente, esto modifica el post que tenía pensado escribir hoy, puesto que la gravedad del asunto así lo requiere, aunque me temo que lo que haré sea alargar un poco más el artículo y ya nos vamos de vacaciones o de "eurocopeo"...

En primer lugar, he visto perder tantos jugadores con tantísima calidad, desde Suker -cuando yo era un niño de 10 añitos-, hasta Navas, Alves, Luis Fabiano, Ramos, Reyes... étc.
He visto fallecer a un futbolista canterano que prometía y que incluso ya debutó con la Selección Española.
He visto a un Presidente entrar en la cárcel por temas externos al fútbol y cómo la Directiva se ha tambaleado para al final conseguir cierta estabilidad.
He visto, aunque recuerdo muy de pasada, porque sólo tenía 8 años, aquél verano del 95 en el que casi nos vamos a Segunda División B.
Y después de todo esto, el Sevilla FC sigue vivo. Y por eso, ninguna noticia me procupa tantísimo como para no poder dormir.

Hay que tener en cuenta, como ya dijera Del Nido, que imprescindibles sólo son la Afición, el Escudo y la Bandera del Sevilla FC. Y así lo pienso.
Es verdad que la marcha del artífice, con mayúsculas, de las planificaciones deportivas de las últimas 16 temporadas puede sonar a una auténtica tragedia, pero hay que pensar varias cosas:
Monchi no trabaja solo, tiene un grupo de ojeadores y profesionales de la materia que, creo, están perfectamente capacitados para llevar a cabo la tarea que tenía el de San Fernando. Y tiene, ya que continúa.
Monchi es persona. Ergo, algún día tendrá que llegar su despedida. Tarde o temprano. Y por los motivos que sean.
Emery sigue en el Sevilla FC, luego me hace pensar que éste otro enfermo del fútbol sabrá cómo "rellenar" la plantilla con las nuevas incorporaciones y decir qué es lo que necesita.

No tengo miedo, aunque sí incertidumbre. Son pequeñas apuestas que el fútbol te hace proponer. Con no arriesgar demasiado, no pierdes mucho. Ahora es lógico pensar que sería una tragedia griega y que nos iríamos poco menos que a Segunda División, pero yo no lo creo. Considero que hay una estructura firme, una base sólida, por la que un proyecto decente deportivo no tiene por qué fracasar. Al contrario, puede ser una nueva oportunidad, como todos los riesgos que se tomen en tiempos de crisis.

Puede que sea demasiado optimista o que esté acostumbrado a salir bien de las decisiones que han tomado las distintas directivas del club durante mi vida. Ya no es la Directiva de Rafael Carrión o de Caldas. Ya parece una empresa sólida, con cimientos fuertes, no creo que la marcha de uno de los pilares tenga que suponer la peor de las desdichas... e insisto, hay mucha gente trabajando con Monchi que sabe perfectamente cómo seguir trabajando en el ámbito de la dirección deportiva. Confíemos si Monchi nos deja algún día.

Bueno, pues todo esto que he dicho era para quedarme agusto, después de estas 24 horas de nerviosismo tuitero, en el que todo el mundo sabía más que el propio Monchi. Por cierto, vergüenza ajena de cómo se han "esplayado" los periodistas deportivos de nuestra ciudad, lamentable. Y, que no se me olvide decir, que Fede Quintero cada vez me da más pena. Ha hecho su trabajo, sí, pero creo que no lo ha hecho completamente bien. Pero bueno, es el "dueño" del elDesmarque, ¿no? Él sabrá cómo hacer las cositas...

Bien, pues pasemos al tema original de este post, el final de temporada.

Podemos dividir, como es lógico, el curso deportivo en varias categorías. Lo más normal sería hablar por competiciones:

LIGA.
Evidentemente, lo que más salta a la vista de la liga completada ha sido el no ganar ni un partido fuera de casa. Ha habido partidos que el Sevilla FC ha empatado de milagro, otros que no sabemos cómo hemos llegado a perder y otros que nos sabemos si el Sevilla FC se llegó a presentar. Esto hace que nuestra clasificación se resienta, puesto que nos obligaría a vencer en todos los partidos en casa, algo que es muy difícil. De hecho, no lo hemos conseguido.
En una liga tan mediocre como la nuestra, si nos fijamos bien, con haber ganado 3 ó 4 partidos fuera de casa, hubiéramos llegado a los puestos de Champions, alcanzando al Villarreal (considerando por supuesto que el partido en el Madrigal también se hubiese ganado).
Se vio claramente cómo el Sevilla FC abandonó la competición liguera a dos meses de terminarla, puesto que los puestos europeos estaban casi asegurados y la cuarta plaza casi imposible. Por lo que, inteligentemente, aunque arriesgado, el club se volcó de pleno con la Copa del Rey y la Europa League, nuestra Copa. No me pareció mala idea. Ya digo, arriesgada, pero no incorrecta. Quizás, si el Sevilla FC no hubiese ganado la Europa League de nuevo y no nos hubiésemos clasificado para la Champions, la planificación no hubiese sido la idónea. Puede ser, pero volvemos a hablar de apuestas y de trabajo constante ;)

COPA DEL REY.
Para olvidar el chasco del año pasado frente al Espanyol, equipo que llegó lejos en la competición pero porque ni Sevilla FC ni Valencia lo tomaron en serio, nuestro club apostó fuerte por esta competición y tras humillar al rival de la Palmera, el Sevilla FC salió lanzado y llegó hasta la Final, donde nos encontramos a un Barcelona todopoderoso, pero que llegó a estar contra las cuerdas.
Para mí, ha sido una auténtica lástima que el Sevilla FC haya perdido esta competición cuando la teníamos tan cerquita. El cansancio físico de haber jugado dos finales en cuatro días no nos ayudó en absoluto.
Y lo que duele es lo cerquita que estaba, no cómo la perdimos, porque el recital del Sevilla FC en el Calderón, casi cerrando al Barcelona en su campo, después de todo lo que sufrimos en Basilea... aish, estaba ahí y no llegamos. El Barcelona nunca perdona. Y es todo un honor haber perdido así y contra ellos. En la Supercopa de España nos volveremos a ver.

EUROPA LEAGUE, la UEFA.
Otro año más, otra Copa de la UEFA para nuestras vitrinas. Y es la quinta vez que nos alegran la vida desde Europa. La tercera consecutiva. Qué maravilla.

Qué manera de asustar a la "famosa" afición de Anfield, esa que supuestamente acojonaba nada más escuchar su "You'll never walk alone", que se redujo a un par de versos en los primeros minutos de partido... Qué bonito es poder decir, ¿este rival también es ridículo para ganar una UEFA? y dejar a muchos bainas con la palabra en la boca, con la carita desfigurada y pensando que su vida no tiene sentido.
Hemos vivido tantas cosas con esta competición que sería imposible recoger en un único artículo todo ello. Pero ahora, considero, que el Sevilla FC tiene que dar un pasito adelante, dejar la Europa League de lado y pensar en unos Cuartos de Final o unos Octavos de Champions. No hay título, no "se toca" plata, como algunos desean, pero el nombre de nuestro Sevilla FC se hace mucho más presente y suena mucho más peligroso que como ahora está sonando. Ese saltito puede ser crucial, no sólo en lo deportivo, sino también en lo institucional y económico. No olviden las grandes cantidades de dinero que maneja la Champions League. Y este año estamos en el bombo 2 del sorteo. Ni previas ni cocos demasiado complicados como los de este año. Puede que haya alguno, pero la probabilidad de que nos toque ha bajado considerablemente.
Demos el saltito, puede ser precioso.

SUPERCOPA de EUROPA.
Competición a la que vamos a presentarnos en agosto por tercera vez consecutiva y que hemos perdido en las dos últimas, puesto que el "desvalijo" al que nos someten los grandes en cada mercado veraniego, hace que la plantilla empiece de nuevo dos semanas antes de la competición a la que llegamos justitos de forma y preparación.
Aún así, este 2015 contra el Barcelona ha sido bastante apasionante, con aquél 4-4 que forzamos a la prórroga. Lástima que Pedrito quisiera despedirse del Barcelona aquél mismo puto día. En fin... a ver este verano si vamos más preparados contra el Real Madrid, que ya nos quitó una en el verano del 2014.

Así terminaría el resumen de las competiciones que hemos disputado, con un poquito de mi opinión personal sobre cada una de ellas.

El 9 de agosto empezaríamos de nuevo el juego. Supercopa en Noruega contra un Real Madrid que ha ganado la Champions "al límite" y sufriendo. Varios días después jugaremos la Supercopa de España, contra el Barcelona, que según los medios catalanes van a dejarnos sin Krychowiak, sin Gameiro e incluso sin Mariano... Dios mío.

Es cuanto menos ilusionante, la verdad. Pero lo que más me pone es el sorteo de Champions. Volver a la competición de las competiciones. Dejémonos de rollos, estar ahí es de Grandes y mantenernos algunos años sonando en Octavos o Cuartos es bastante importante para el club.

Por cierto, para concluir, me gustaría decir que lo primero que sentí cuando perdimos la Copa del Rey, en cuanto vi al Barcelona mirar a nuestra afición cómo cantaba a sus jugadores y cómo el espectáculo estaba en la grada de los "perdedores" en vez del coro que recogía la copa, es un "SOMOS GRANDES". Fue lo primero que se me vino a la cabeza. No por la tontería esa de cantar hasta el minuto 120 y seguir haciéndolo cuando perdimos, sino por el hecho de que el Barcelona celebrase el título de la forma en la que lo hizo, cuando se vio encerrado y casi eliminado.
Fue lo que pensé cuando vi a los jugadores llorar por perder una nueva final, habiendo ganado una cuatro días antes. Esa es la grandeza. Haber jugado dos finales en cuatro días, haber ganado una y echar en falta la otra. Además, de ir planificando y pensando en dos Supercopas en agosto. Ni se dice pronto, ni se dice fácil, ni lo hace cualquiera. Es sólo para GRANDES.



Coke ya es fichaje oficial

By : Alex González

Según la web oficial del club:

El lateral derecho Coke, que en la mañana de hoy está pasando el reconocimiento médico, será presentado en el estadio Sánchez Pizjuán a las 13.30 horas. El futbolista, procedente del Rayo Vallecano, ha firmado un contrato con el Sevilla por cuatro temporadas y tiene una clausula de rescisión de 18 millones de euros. Coke ha jugado esta temporada 38 partidos con el Rayo Vallecano y ha anotado 5 goles

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